Obedecer a las consignas – el Devocional Diario

En mi lugar de trabajo se hallan dos edificios que son limpiados por dos mujeres. A menudo una de ellas se queja de su jefe, diciendo: –¿Por qué no prohibe a la gente trabajar cuando hago la limpieza? También se queja del personal: –¿Por qué no pasan por otros corredores cuando acabo de limpiar? La otra, al contrario, siempre está sonriente y realiza su trabajo según las órdenes dadas. Su edificio siempre está limpio.
Reina Valera Actualizada 1989

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