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Un Mensaje a la Conciencia – CIEN HORAS DE OSCURIDAD

El niño, Josué Dennis, tenía apenas diez años de edad cuando ocurrió lo inesperado. Se perdió en un dédalo de galerías interminables de una mina abandonada. Pero no fue cuestión de unos momentos. Fueron cien horas. Cuatro días. Cuatro días de oscuridad casi total. Cuatro días sin comer ni beber. Cuatro días sin ver a nadie. Cuatro días oyendo sólo el apagado rumor de una corriente de agua en las entrañas de la tierra.

Hermano Pablo – ¿DÓNDE ESTABAS TÚ CUANDO YO TE NECESITABA?

Solemne, transcurría el funeral. Yacía en la caja un eminente clérigo que había dedicado toda su vida a servir a la humanidad. Largas filas de personas que habían recibido de él algún consejo sabio, alguna ayuda espiritual, incluso algún beneficio material, testificaban cuándo, cómo y en qué circunstancias el reverendo les había ayudado.

Un Mensaje a la Conciencia – Una Cita Final

Lanzó su auto a toda velocidad. Corrió sin mirar el velocímetro, ni altos ni luces rojas. Al acercarse a la glorieta, divisó a la joven. El sólo verla acrecentó su dolor. Acelerando el vehículo a gran velocidad, se estrelló contra el monumento. El accidente fue horrible. El joven quedó muerto ahí mismo ante la mirada horrorizada de la mujer que lo había abandonado.

Mensajes a la Conciencia Cristianos – Matrimonio en una hora

Ella había emigrado de Irlanda a los Estados Unidos hacía dos semanas; él, hacía sólo una. Ambos, por separado y sin conocerse, habían sido invitados a vivir con parientes. Los parientes, que sí se conocían, prepararon una fiesta, y los familiares de ella le dijeron: «Ven a la fiesta. Te vamos a conseguir un novio.» Y los familiares de él le dijeron: «Ven a la fiesta. Te conseguiremos una novia.» Así fue como Sue McFarland, de veintiséis años de edad, y Tom MacGaffey, de veintiocho, llegaron a la fiesta. Se conocieron, se enamoraron y se comprometieron, todo en una sola hora. A los tres días se casaron. Contra todas las probabilidades, Sue y Tom llevaron una vida feliz, llegando a celebrar sus bodas de plata.

Mensaje a la Conciencia Diario – ¡MUERE, SATANÁS!

«Bebe esto», convidó Gabriela Alessandri, italiana de treinta y ocho años de edad. Y le dio a su esposo Talis Ritoridis, griego de cuarenta años, un vaso lleno de limonada. El hombre estaba cansado y acalorado. Aquel vaso de limonada era una delicia paradisíaca. Así que bebió medio vaso de un sorbo.