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Tres Cosas Que Pueden Paralizar Tu Vida. (Primera Parte)

Desde mi juventud quise practicar un Deporte de movimiento como el Football o Base Ball , no pude por sufrir de los meniscos en mis rodillas. El único deporte que pude prácticar fue la natación, ya que no había que hacer giros violentos. Por eso, cada vez que mis amigos me invitaban a practicar uno de esos deportes de acción rapida simplemente contestaba con un solemne: “No Puedo”.

El Hijo Pródigo – EXAMEN DE CONCIENCIA

¿Quién no ha metido la pata hasta el fondo alguna vez? Con uno mismo, con sus seres queridos, hasta con Dios… y sin que haya mucha excusa ni explicación. ¿Qué hacer ante ello? Hay mucha gente que “lo soluciona” por su cuenta con Dios. Hay otra mucha que, como insistimos tanto en que Dios nos perdona todo, ha perdido la capacidad de percibir el mal causado… Hay quien lo identifica únicamente con incumplir normas, y quien cree que llamamos pecado a cosas que no lo son.

Sin fe es imposible agradar a Dios

Algunos dicen: -Usted siempre asegura que basta creer para ser salvo. Discúlpeme, pero verdaderamente es demasiado sencillo. En realidad, creer es a la vez muy simple y muy difícil. Para un niño, ¿hay algo más fácil que apoyarse en el hombro de su madre? ¿O hay algo más natural que creer en la palabra de un amigo? Para alguien que se está ahogando, ¿es difícil aferrarse a la soga que le echan? Asimismo la fe es simple, casi espontánea y está al alcance de todos.

Por el Hermano Pablo – LA SEPULTURA NO ES LO IMPORTANTE

Primero lo enterraron en la iglesia de Garrison, en Potsdam, Alemania, junto a su padre Federico Guillermo. De ahí, en la época de la Segunda Guerra Mundial, lo sacaron y lo llevaron al refugio secreto del Mariscal Herman Goering. De ese lugar lo trasladaron a una mina de sal en Turingia, Alemania Oriental, a casi cinco mil metros bajo la superficie de la tierra.

El Devocional Diario – «El que amas está enfermo»

En Betania había una casa a la que Jesús le gustaba ir con sus discípulos. Allí una mujer llamada Marta le servía, mientras María, su hermana, le escuchaba. Más tarde la prueba tocó a esa familia: Lázaro, el hermano de Marta y María, cayó gravemente enfermo. En seguida sus hermanas enviaron un mensaje a Jesús, diciendo simplemente: "Señor, he aquí el que amas está enfermo" (Juan 11:3). Sólo después de dos días, el Señor se puso en camino, pero cuando llegó, Lázaro había muerto.