El Hermano Pablo – SU ÚLTIMO MENSAJE

—Estoy sumamente deprimido —dijo Ricardo Leiva a sus compañeros de trabajo—. Estoy tan deprimido que ni siquiera siento dolor.
Y puso el brazo sobre la llama abierta de una cocina de gas.
Al mediodía pidió permiso en el trabajo para ir a su casa. Como no regresó en la tarde, el jefe lo llamó por teléfono.
Este es Ricardo Leiva —contestó una voz doliente y apagada.

UNA, DOS, TRES, ¡BASTA!

UNA, DOS, TRES, ¡BASTA! por el Hermano Pablo Fue algo relativamente leve: un pequeño robo de 37 dólares. La policía y el sistema judicial lo calificaron de «robo de segundo grado». No hubo amenazas, ni hubo violencia ni sangre: sólo el arrebato de una billetera de un desprevenido transeúnte. Sin embargo, era la tercera vez … Leer más


A UN PASO DE LA ESCALERA

A UN PASO DE LA ESCALERA por el Hermano Pablo Los gritos despavoridos de hombres, mujeres y niños dieron la nota trágica aquel día de diciembre. En Brooklyn, Nueva York, un violento incendio había comenzado por los cortinados de las amplias habitaciones de un hotel. El cuerpo de bomberos se había hecho presente y las … Leer más