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Etiqueta: Padre

La sangre de Cristo: necesaria, suficiente

En la cruz del Calvario, los hombres dieron muerte al hombre perfecto, a Jesús, el Hijo de Dios. Si la sangre de Abel clamaba venganza, ¿qué terrible juicio reclamará la sangre de Jesús? Pues bien, desengáñese, porque Jesús oró: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).

¿Se puede perder la fe? – el Devocional Diario

Luisa, residente en un asilo de ancianos, confesaba a una amiga cristiana que la visitaba: -Sabe usted, perdí la fe. Pero, ¿de qué fe se trataba? Las tradiciones y las simples creencias no pueden resistir al tiempo ni a las pruebas. Sólo el Señor Jesús hizo lo necesario para abrir el camino hacia Dios. No perderá a ninguno de aquellos que han confiado en él, pues forman parte de sus "ovejas", porque él dijo: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no

Devocional Diario – Todos Tenemos Grietas

Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas y la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota sólo tenía la mitad del agua.

El Hijo Prodigo – Ignorando Un Padre Amoroso

En una de las campañas occidentales de Moody, fue seguido de ciudad en ciudad por un hombre viejo y endeble, de apariencia respetable, que en todos los lugares pedía el privilegio de decir algunas pocas palabras a todos que asistian a las reuniones. Él se levantaba y decía simplemente: "¿Mi hijo George está en este lugar? ¿George, está aquí? ¿George, estás aquí? George, si usted esta aquí, vuelva a junto a su padre. Su viejo padre lo ama a usted, George, y no puede morir tranquilo sin verlo a usted nuevamente". Luego el viejo hombre volvía a su lugar. Una noche un joven vino hasta el Hotel de Moody y pidió para verlo. Era George. Cuando el grande evangelista le preguntó como podía tratar a su amoroso padre con tanta negligencia y crueldad, el joven contestó: "Yo nunca pensaba en él, pero, señor Moody, intentaba hacer todo lo bueno que yo podía".