Joel 1 - Biblia de Jerusalén 1998

Devastación de la tierra por la langosta

1. Palabra de Yahvé que fue dirigida a Joel, hijo de Petuel.

2. ¡Escuchad esto, ancianos, prestad oído, todos los habitantes del país! ¿Sucedió algo semejante en vuestros días, o en los días de vuestros antepasados?

3. Contádselo a vuestros hijos, vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la siguiente generación.

4. Lo que dejó la oruga lo devoró la langosta, lo que dejó la langosta lo devoró el pulgón, lo que dejó el pulgón lo devoró el saltamontes.

5. ¡Despertad, borrachos, y llorad, gemid todos los bebedores de vino por el mosto que os quitan de la boca!

6. Porque un pueblo invade mi tierra, poderoso e incalculable: sus dientes son dientes de león, y tiene mandíbulas de leona.

7. Va dejando mi viña desolada y mi higuera destrozada: la ha pelado del todo, la ha arrancado y sus ramas quedan desnudas.

8. ¡Suspira tú, como doncella vestida de luto por el esposo de su juventud!

9. Ofrenda y libación han cesado en el templo de Yahvé. Están de duelo los sacerdotes, los ministros de Yahvé.

10. El campo está arrasado, la tierra está de luto, porque se ha perdido el grano, se ha secado el mosto, y se ha agotado el aceite.

11. ¡Consternaos, labradores, lamentaos, viñadores, por el trigo y la cebada; porque se ha perdido la cosecha del campo!

12. la viña está seca, la higuera marchita, y granado, palmera y manzano: todos los árboles del campo están secos. ¡Se ha secado la alegría entre los hombres!

13. ¡Vestíos de luto, sacerdotes, lamentaos, ministros del altar; venid, pasad la noche en duelo, ministros de mi Dios, porque al templo de vuestro Dios se le han negado ofrenda y libación!

14. Promulgad un ayuno, convocad la asamblea, reuníos, ancianos y todos los habitantes del país, en el templo de Yahvé, vuestro Dios, y clamad a Yahvé:

15. "¡Ay, el Día, que está cerca el Día de Yahvé, ya llega como devastación del Todopoderoso!"

16. ¿No han sido arrancados ante nuestros ojos la comida, la alegría y el júbilo del templo de nuestro Dios?

17. Se han secado las semillas bajo los terrones; los graneros han sido devastados y los silos arruinados, porque falta el grano.

18. ¡Cómo muge el ganado, cómo vagan sin rumbo las vacadas, porque no tienen pastos! ¡Hasta los rebaños de ovejas lo pagan!

19. A ti clamo, Yahvé, porque el fuego ha devorado los pastos de la estepa, las llamas han abrasado todos los árboles del campo.

20. Hasta las bestias del campo jadean tras de ti, porque están secos las cauces de agua, y el fuego ha devorado los pastos de la estepa.