No Desmaye Hermano, Mantenga Intacta su Fe, Que Jesucristo No Le Ha Aba...

No desmaye hermano, mantenga intacta su fe, que Jesucristo no le ha abandonado Te ha ocurrido que estas sirviendo al Señor, que te encuentras motivado porque de pronto estas recibiendo bendición tras bendición, te sientes realmente muy satisfecho po...


Juan 1 - Biblia Septuaginta al Español

El Verbo hecho carne

1. En el principio(a) era el Verbo; y el Verbo era ante(b) Dios; y Dios era el Verbo.

2. Este era en el principio ante Dios.

3. Todo por medio de él fue hecho y, sin él no ha sido hecho nada, que ha sido hecho.

4. En él vida era, y la vida era la luz de los hombres;

5. y la luz en la obscuridad luce; y la obscuridad a ella no cogió.

6. Hubo un hombre enviado por Dios; su nombre Juan;

7. éste vino en testimonio, para testimoniar acerca de la luz, para que todos creyesen por él.

8. No era aquél la luz, sino para que testimoniase acerca de la luz.

9. Era la luz la verdadera que alumbra a todo hombre, que viene al mundo.

10. En el mundo estaba, y el mundo por medio de él fue, y el mundo a él no conoció.

11. A lo propio vino, y los propios no le recibieron.

12. Mas, cuantos le recibieron —dióles potestad de hijos de Dios ser; a los que creen en su nombre;

13. que, no de sangres(c) ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios han nacido.

14. Y el Verbo carne se hizo y habitó en nosotros, y hemos visto su gloria, gloria de Unigénito de Padre; —lleno de gracia y verdad.

15. Juan testimonia acerca de él, y ha clamado, diciendo: «Este era de quien dije: «El que, después de mí, viene, antes de mí es; porque, primero que yo, era».

16. Pues de su plenitud todos nosotros hemos recibido, y gracia por gracia;

17. pues la ley por medio de Moisés fue dada; la gracia y la verdad por medio de Jesucristo ha sido.

18. A Dios nadie ha visto jamás; el unigénito Hijo, el que es dentro al seno del Padre, aquél ha declarado.

Testimonio de Juan el Bautista

19. Y éste es el testimonio de Juan, cuando enviaron a él los judíos, desde Jerusalén, sacerdotes y levitas, para que le preguntasen: «Tú ¿quién eres?»

20. Y confesó, y no negó; y confesó: que «yo no soy el Cristo».

21. Y preguntábanle: «¿Qué, pues? ¿Elías eres tú?» Y dice: «No soy». —«¿El profeta eres tú?» Y respondió: «No».

22. Dijeron pues a él: «¿Quién eres?» para que respuesta demos a los que nos han enviado. «¿Qué dices de ti mismo?»

23. Dijo: «Yo, voz del que clama en el desierto: «Enderezad el camino del Señor, según dijo Isaías, el profeta».

24. Y los enviados eran de los fariseos;

25. y preguntáronle y dijéronle: «¿Qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?»

26. Respondióles Juan, diciendo: «Yo bautizo en agua; en medio de vosotros está, a quien vosotros ignoráis,

27. el que, después de mí viene; de quien no soy yo digno de desatar la correa de su sandalia».

28. Esto en Betania aconteció, allende el Jordán; donde estaba Juan bautizando.

El Cordero de Dios

29. El siguiente día ve a Jesús venir a sí y dice: «He aquí el cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo.

30. Este es de quien yo decía: «Después de mí viene un varón que antes de mí es, porque, primero que yo, era.

31. Y yo ignorábale; pero, para que se manifestase a Israel, por esto he venido yo en agua bautizando».

32. Y testimonió Juan, diciendo: que «he visto al Espíritu descender, como paloma, desde el cielo; y quedó sobre él.

33. Y yo ignorábale; pero el que envió a bautizar en agua, aquél me dijo: «Sobre quien vieres el Espíritu descender y quedar sobre él, éste es el que bautiza en Espíritu Santo.

34. Y yo he visto y testimoniado que éste es el Hijo de Dios».

Los primeros discípulos

35. El siguiente día de nuevo estaba parado Juan y, de sus discípulos, dos;

36. y, contemplando a Jesús pasearse, dice: «He aquí el cordero de Dios».

37. Y oyéronle los dos discípulos hablar, y siguieron a Jesús.

38. Y, volviéndose Jesús y mirándoles seguir, díceles:

39. «¿Qué buscáis?» Y ellos dijéronle: «Rabí (lo que se dice interpretado: Maestro) ¿dónde moras?»

40. Díceles: «Venid y ved». Fueron, pues, y vieron dónde mora, y con él moraron aquel día. Hora era como décima.

41. Era Andrés, el hermano de Simón Pedro, uno de los dos, los que oyeron de(d) Juan y siguiéronle; encontró éste primero al hermano, al propio, Simón, y dícele: «Hemos encontrado al Mesías» (lo que es interpretado: Cristo).

42. Llevóle a Jesús. Y, contemplándole Jesús, dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas(e) » (lo que se interpreta: Pedro).

Jesús llama a Felipe y a Natanael

43. El siguiente día quiso salir a la Galilea, y encuentra a Felipe, y dícele Jesús: «Sígueme».

44. Y era Felipe, de Betsaida, de la ciudad de Andrés y Pedro.

45. Encuentra Felipe a Natanael, y dícele: «Al que escribió Moisés, en la ley, y los profetas, hemos encontrado, a Jesús hijo, de José, al de Nazaret».

46. Y díjole Natanael: «De Nazaret ¿puede algo bueno ser?» Dícele Felipe: «Ven y ve».

47. Vio Jesús a Natanael venir a sí y dice de él: «He aquí verdaderamente un israelita en quien dolo no hay».

48. Dícele Natanael: «¿De dónde me conoces?» Respondió Jesús y díjole: «Antes de llamarte Felipe, cuando estabas bajo la higuera, te vi».

49. Respondióle Natanael: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú el rey eres de Israel».

50. Respondió Jesús y díjole: «¿Por qué te dije que te vi por debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que éstas verás».

51. Y dícele: «En verdad, en verdad dígoos: veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios ascender y descender sobre el Hijo del hombre».