La Familia a la que Dios Bendice

La Familia a la que Dios Bendice

Efesios: 5. 21-36

Es muy posible que en mis escritos encuentres de continuo estos términos culinarios, es que una de las cosas que disfruto hacer a parte de escribir y cantar, es cocinar. (Según dicen los que han probado mis recetas, éstas saben bien…, y han vuelto por un segundo plato) Y hay algo que he notado con respecto a esto, que si uno de los ingredientes omito al preparar la comida, su sabor cambia de “manera rotunda”, y ya no es mi receta, sino, una copia infiel de la misma.
Referido al proyecto divino entiendo que es de la misma manera, para poder tener los resultados requeridos es preciso seguir las indicaciones que encontramos en Las Sagradas Escrituras.

Para que esta Institución creada, planeada por Dios funcione como debe ser, hay un ingrediente esencial e imprescindible con el que debe contar en su receta, de no ser así no se obtendrá el producto que se espera. Y ese condimento es: Sujeción. Es lo que nos enseña La Palabra de Dios en Efesios: 5. 21 al 26 (te invito a leerlo en tu Biblia)

5:21 Someteos unos a otros en el temor de Dios.
5:22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;
5:23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
5:24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
5:26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,

Estamos en una sociedad que nos acarrea de manera intempestiva hacia la corriente alocada y sin sentido o fundamento alguno y compuesta de una manera pintoresca de reclamos, reclamos y más reclamos; los medio de difusión nos trae a colación la queja nuestra de cada día a nuestra propia mesa, es la información que nuestro ser interior recibe habitualmente o, ¿no es así? Los empleados reclaman por mejores sueldos, los esposos se reclaman entre por sus “derechos” los hijos reclaman a sus padres ¿valla uno a saber por qué?, los padres reclaman a sus hijos, exigencias a flor de piel es lo que hoy viste y calza nuestra sociedad y se ha convertido en una psicosis global. Lo llamativo del caso es que todos levantamos nuestros derechos como estandarte, pero no he visto que nadie haga de igual modo con los deberes u obligaciones. ¿Has reparado en ellosí¡caramba! (como expresamos en mi tierra) hemos omitido algo muy importante y por esa razón es que el mundo está como está;
¡Qué cabezones, o cabezudos, o tozudos somos en realidad! Sin tan solo nos permitiéramos ser guiados por la persona misma del Espíritu Santo, si dedicáramos a diario un tiempito para consultarle a nuestro Hacedor, nos evitaríamos ¡tantos dolores de cabeza! Es que entre nosotros, no hemos sabido interpretar La Biblia, se han utilizado términos del lenguaje de manera incorrecta y por miedo u orgullo seguimos esa regla de ignorancia en la que nos han incluido “…Sométanse unos a otros en el temor de Dios.” Es lo que leo en Efesios: 5. 21, Este párrafo inicia con un término que no a muchos gusta, y es la palabra someterse y es a esa palabrita a la que le tenemos miedo en realidad, y no nos hicimos amigos de ella por el solo hecho de no conocerla verdaderamente, lo confundimos con “subyugar” que es igual a “someter”, cuando en realidad sujeción es sinónimo de reconocer el lugar que le fue dado y estar bajo su cobertura en protección. Cuando comprendemos esto, se nos hace más fácil ¿verdad? Y ahora sí, pasamos a la sección deberes u obligaciones, porque de eso depende que La Familia funcione como El Creador lo ha planeado, cada cual debe ocupar el lugar que le corresponde, y a su vez hacer lo que debe hacer. Y que mejor encontraremos de saberlo si no es yendo a la fuente. La Palabra de Dios dice en el Libro antes mencionado

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LA FAMILIA DE DIOS

…Las casadas estén sujetas a sus maridos como al Señor…, (no dice “si quieres, o tienes ganas, o te nace) en El Señor cada orden implícita tiene un porqué y un para que… porque éste es la cabeza de su esposa así como Cristo es La Cabeza y Salvador de su Iglesia. Esposos: Amen a sus esposas, al igual que El Señor Jesucristo ama a La Iglesia.

Mujer, el hombre es parte de ti, Marido, tu esposa es parte de ti y como tal deben amarse y cuidarse, y velar uno por el otro, esto es similar a la entrega total que nuestro Señor tubo por su Cuerpo, por nosotros, no debe haber abandono, no debe ocultar el uno al otro, no debe avergonzarse uno del otro, más bien presentar ante la sociedad con orgullo.

A los hijos también les da un mandato, que si deseamos ser bendecidos por Dios, debemos obedecer a Dios. “…Honra a tu padre y a tu madre…para que tengas larga vida sobre la tierra que Dios te da…” Él no menciona cualidades específica de cómo deben ser esos padres, solo nos dice que debemos respetarles y amarles, esto es honra, y promete que si así lo hacemos, seremos bendecidos con larga vida, Y prestemos atención a esto, no solo es que cumpliremos muchos años, así mismo tendremos vida en lo personal, vida en lo espiritual, vida en las relaciones, vida en los sueños y proyectos. En otras palabras: seremos testigos y podremos disfrutar de todo lo que anhelamos y están en su voluntad.

¡Con razón el universo está patas arriba! Si cada cual hace lo que mejor se le ocurre, cada cual vela por sus propios derechos sin importar el otro, si los roles están totalmente invertidos y disfuncionales, ¿qué podemos esperar? Lo bueno es que se nos da otra oportunidad para revertir la cosa, el rumbo de esta Tan Valiosa Organización que denominamos Familia. Ahora, tú y yo sabemos cuál es la tarea, la responsabilidad, pues hagamos todo con amor y respeto, y el corazón de nuestro Padre Celestial palpitara rapidito de emoción y satisfacción porque sus hijos hemos decidido marcar la diferencia.-

Feliz Mes de La Familia para todos, son mis sinceros deseos.-

Libros Ebooks Cristianos

Sobre Ely Saez

Soy en primer lugar hija de Dios, “esa identidad nada ni nadie me la arrebatará jamás.” Mi nombre real es Elizabeth Sáez, la segunda de ocho hermanos; llegue a la vida en Catriel, una Localidad de la Provincia de Río Negro de Argentina; en los 70, a causa de una grave enfermedad de mi madre, nos trasladamos a la ciudad de Neuquén Capital donde resido desde entonces; soy madre de ocho hijos y abuela de once nietos; acepte a Cristo como mi Salvador a los 12 años y esto fue la mejor decisión, desde ese momento tengo la seguridad de que nunca ha soltado mi mano y en cada cosa me enseñó y capacitó para luego ser de bendición a otros. Desde el año 1980, soy parte de "La Iglesia Evangélica del Nazareno" de esta Capital, como miembro activo. He desarrollado diversos Ministerios, como en toda congregación recién iniciada entre ellos: Maestra de Escuela Dominical- Misiones- Damas- Alabanza y me capacité para dar La Palabra en El Seminario Teológico con el que cuenta la Institución; hoy por hoy puedo declarar que “mi casa y yo, servimos al Señor…” y a mis 53 años, puedo hacer realidad mi sueño de escribir y difundir mis letras Para que La Palabra de Dios llegue hasta lo último de la tierra.-

2 comentarios

  1. Miguel, buenos días!!! En repuesta al tema tratado, Cuando La Palabra de Dios hace mención a que el varón es quien provee, si vamos a la raíz, se refiere que es quien siembra la semilla, por eso es que para procrear se necesita de los dos géneros o sexo; no precisamente quiere decir que es quien da el sustento económico (eso no quita que lo haga o desplazarse como desentenderse de esa responsabilidad, pero realmente. No siempre a La Biblia se le debe encajonar en lo monetario o económico.) Las dos personas hacen posible que el propósito de nuestro Dios y Señor se haga realidad. La Familia en si es una gran Empresa, y esa Institución debe estar fundada en Dios y los ingredientes que la sostengan deben ser el amor, valoración,como el respeto mutuo .Espero satisfacer con este comentario

  2. Saludos Eli Saez
    Dios bendiga a todos mis hermanos en Cristo

    A proposito del comentario

    Sométanse unos a otros en el temor de Dios.” Es lo que leo en Efesios: 5. 21, Este párrafo inicia con un término que no a muchos gusta, y es la palabra someterse y es a esa palabrita a la que le tenemos miedo en realidad, y no nos hicimos amigos de ella por el solo hecho de no conocerla verdaderamente, lo confundimos con “subyugar” que es igual a “someter”, cuando en realidad sujeción es sinónimo de reconocer el lugar que le fue dado y estar bajo su cobertura en protección.

    Hay una parte en la Biblia que menciona que, el marido es el proveedor y como tal tiene la obligacion de suplir su familia.

    Esto que acabo de decir tiene, creo, un significado distinto al que much@s creen tener.
    Yo pienso que cuando Dios menciona que el hombre es el proveedor se refiere a que el hombre es una fuente.

    la fuente hay que cuidarla, porque ella es la que suple nuestras necesidades.
    Dios es la gran fuente. Sin el nada soy. el es el gran proveedor de la humanidad, y sin embargo no me expreso de el como alguien que tiene que suplir mis necesidades, sino como aquel a quien puedo acudir por ser fuente de amor y misericordia.

    Es como la empresa y el trabajador.
    El trabajador piensa que por el es que la empresa gana dinero.
    pero lo que no sabe el trabajador es que por existir la FUENTE, la empresa es que el puede llevar sustento a su casa. Sin la empresa, el trabajador esta desempleado. Por la empresa el trabajador tiene vida.

    Muchas son las mujeres que abandonan su hogar, justo en los peores momentos de sus maridos. Pues ellas creen ser merecedoras de mejor trato. Sin embargo, al hacerlo estan destruyendo LA FUENTE. Y entonces se quedan sin FUENTE, pues tendran que suplirse ellas mismas. Se quedan como sin empleo, sacrificando ahora mas de sus bolsillos para la misma causa despues del despido del marido.

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