¡MIRA HACIA ARRIBA!

Si colocas un halcón en un cercado de un metro cuadrado enteramente abierto por arriba, el ave, a pesar de su habilidad para el vuelo, será un prisionero.

La razón es que un halcón siempre comienza su vuelo con una pequeña corrida en tierra. Sin espacio para correr ni siquiera intentará volar y permanecerá prisionero por el resto de su vida, en esa pequeña jaula sin techo.

El murciélago, notablemente ágil en el aire, no puede salir de un lugar nivelado. Si fuera colocado en un piso completamente plano todo lo que conseguirá hacer es andar de forma confusa y dolorosa, buscando alguna ligera elevación desde donde pueda lanzarse.

Un zángano, si cae dentro de un frasco abierto, permanecerá allí hasta morir o ser removido. No puede ver la salida en lo alto, por eso, insiste en intentar salir por los lados cercano al fondo. Procurará una forma de salir donde no existe ninguna, hasta que se destruya completamente de tanto golpearse contra el fondo del frasco.

Existen personas que actúan como los halcones, los murciélagos o los zánganos: Se estrellan obstinadamente contra los obstáculos, sin percibir que la salida está muy cerca, justo encima de ellos.

Si en algún momento de tu vida llegaras a encontrarte como un halcón, un murciélago o un zangano, cercado de problemas por todos lados… mira hacia arriba, ¡Y allí estará Dios para ayudarte!.

“Momentos felices, ¡alaba a Dios!; Momentos difíciles, ¡busca a Dios!; Momentos tranquilos, ¡adora a Dios!; Momentos dolorosos, ¡cree en Dios!. ¡¡Cada momento, da gracias a Dios!!.”

(autor desconocido)