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¿Cómo Discernir Entre La Verdad Bíblica Y El Error?

¿Cómo distinguir o Juzgar entre la verdad y aquellos que enseñan doctrinas equivocadas?

El diablo es experto en mezclar la verdad con la mentira, siendo así ¿Cómo podemos discernir entra la doctrina correcta (de Dios) y la casi correcta?

Discernimiento

El famoso Charles Spurgeon, conocido como el príncipe de los predicadores, dijo una vez: El discernimiento no es saber la diferencia entre lo verdadero y lo falso. «Es saber la diferencia entre lo verdadero y lo más o menos verdadero».

Cuando un pastor o una iglesia tiene pequeños errores doctrinales que usted puede ver al leer las Escrituras y sabe que no es verdadero por lo que has leído en la Palabra de Dios, debes decirlo al liderazgo de la iglesia.

Los falsos maestros son más difíciles de detectar porque en sus mensajes, mezclan más verdades que errores. Pero sabemos que un poco de levadura leuda toda la masa. Es claro que, mezclar el evangelio de cualquier forma lo hace otro evangelio, y no es el mismo evangelio, así que debemos tener discernimiento cuando escuchamos o leemos las enseñanzas de otros que no conocemos.

Satanás es el maestro del engaño. Los falsos apóstoles y maestros pueden presentarse como ángeles de luz, cuando en realidad están llenos de doctrina del error, porque su principal objetivo es hacer crecer una audiencia y desplumar o devorar el rebaño.

La Verdad Y El Error

El apóstol Pedro advirtió a la iglesia que hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina (2 Pedro 2:1).

Jesús también nos advirtió: Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces (Mateo 7:15), y todos sabemos lo que los lobos pueden hacer a las ovejas. Estos falsos maestros pueden aparecer, y de hecho lo hacen, con piel de oveja, o como un miembro de la iglesia, pero «por dentro», sus mentes están puestas en devorar a las ovejas. Una verdad a medias es igual a dos mentiras. En cuanto a las enseñanzas, si es una nueva doctrina, no es de Dios; si es de Dios, no es una nueva doctrina.

Los Últimos Tiempos

Una de las señales de los últimos tiempos es que «Se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos» (Marcos 13:22). Engañarán a muchos, pero no a los elegidos, pues no es posible si son de Cristo y estudiosos de la Biblia.

El Espíritu Santo y la Biblia en realidad ayudan a su discernimiento, pero, note que Jesús está diciendo que no es posible que los elegidos sean engañados, «Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira,» (2 Tesalonicenses 2:11). Debemos usar el discernimiento bíblico hoy en día porque «por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas». «Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme» (2 Pedro 2:3).

Probad Los Espíritus

Debemos poner a prueba toda enseñanza con respecto a lo que dice la Palabra de Dios, y «no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo» (1 Juan 4:1). Hay otros espíritus que no son de Dios y que esencialmente enseñan doctrinas de demonios. El apóstol Pablo escribió que «el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios» (1 Timoteo 4:1).

El mismo Judas fue testigo presencial, al escribir que «algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo» (Judas 1:4). Por eso también nosotros, como Judas, debemos contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. (Judas 1:3), y que en estos últimos días ha hablado por medio del Hijo de Dios (Hebreos 1:1-2).

Discerniendo Correctamente

Cada uno de nosotros ha usado el discernimiento en un momento de nuestras vidas. Tal vez haya sido al comprar un carro, o al comprar o alquilar una nueva casa, o incluso al comprar un nuevo par de zapatos. Frecuentemente estimamos si algo vale, o no la pena. Intentamos discernir si la inversión es una buena idea o no, así que utilizamos ciertos factores para discernir qué hacer, y basamos nuestras decisiones en lo que hemos discernido.

El discernimiento también puede ser un juicio agudo basado en sí algo es cierto o no, o si alguien está diciendo la verdad o no. Si estudiamos la Biblia lo suficiente, «para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error» (Efesios 4:14).

¿Cómo podemos entonces desarrollar un buen discernimiento bíblico?

La respuesta es: «Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad» (2 Timoteo 2:15).

Hebreos 5:13-14 nos dice que «Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal», por lo que se requiere esfuerzo en la lectura y el estudio de la Palabra de Dios.

Muchos cristianos encuentran que una buena Biblia de estudio ayuda mucho a discernir lo que es correcto y lo que es casi correcto. Puede ser una línea muy fina entre la verdad y el error, pero si el error se mezcla con la verdad, la verdad se pierde y se convierte en un completo error, pero la Palabra de Dios es siempre verdadera y esa debe ser la mayor norma de lo que está bien y lo que está mal. Que el mensaje sea «casi correcto» no es suficiente. Por eso debemos contender por la fe una vez dada a nosotros y asegurarnos de que es la verdad… y nada más que la verdad.

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