REFLEXIONES – EL HOMBRE DE LOS HELADOS

Lectura: 1 Corintios 10:1-13

Huye, pues, de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que invocan al Señor con un corazón puro. 2 Timoteo 2:22

El pequeño Jeff estaba haciendo todo lo posible para ahorrar dinero para comprarle un regalo a su madre. era una lucha terrible, pues cedía fácilmente a la tentación de comprar golosinas al hombre de los helados siempre que la camioneta de colores brillantes llegaba al vecindario.

Una noche , después que su madre lo metió a la cama, lo escuchó orando: Por favor Dios ayúdame a salir corriendo cuando venga mañana el hombre de los helados.

Incluso a su temprana edad, este niño había aprendido que una de las mejores formas de vencer la tentación es evitando lo que apela a nuestras debilidades.

Todos los creyentes se sientes tentados a pecar. Sin embargo, no tienen por qué ceder.

El Señor proporciona la manera de ser victoriosos sobre las seducciones del mal (1 Corintios 10:13)

Pero nosotros debemos hacer nuestra parte. A veces eso implica evitar situaciones que contribuirían a nuestra derrota espiritual.

El apóstol Pablo amonestó a Timoteo para que huyera de los malos deseos de la juventud (2 Timoteo 2:22). Él debía mantener la distancia de las tentaciones que podían hacerlo caer a causa de su fuerte atracción.

Ese es un buen consejo. Si es posible, nunca deberíamos permitirnos estar en los lugares errados ni con personas que nos vayan a tentar a hacer las cosas que deberíamos evitar.

Cerciórate de huir del hombre de los helados.

CAEMOS EN LA TENTACIÓN CUANDO NO HUIMOS DE ELLA.