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Retén Lo Que Tienes, No Pierdas Tu Corona

No permitas que marquen tu destino

¿Sabías que seremos recompensados por Dios con lo que hagamos en esta tierra?, no solamente en algún momento iremos al cielo con Él, sino que todo está siendo registrado.  Nuestra estadía en la tierra será observada al servirle al Padre, nuestra relación con otros y la manera como respondemos ante las cosas y las circunstancias de la vida. 

“El ladrón no viene sino para hurtar, y matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”(Juan 10:10). Esta es una promesa de Dios para nosotros, es lo que Él quiere para sus hijos, pero también ha dicho que vamos a recibir galardones y coronas de acuerdo a cómo hallamos vivido después de ser salvos. 

¿Has recibido estos regalos de parte del Señor?, si es así, es importante que las retengas porque pueden perderse por varios factores, como por ejemplo: falta de cuidado de nuestra vida espiritual, el apego y amor hacia el mundo, la mala relación con otros, entre otros. 

En Apocalipsis 3:11 dice: «He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona», se trata de una advertencia, porque la corona representa la posición que ahora tenemos como hijos de Dios, es decir, representa la autoridad que Dios nos ha dado, y que solo es conservada cuando estamos sujetos a Su gobierno; a Su voluntad. 

Dios nos orienta para que retengamos lo que hemos recibido de él. Cuando se habla de retener, es impedir que algo se mueva o desaparezca. Se trata de conservar lo que Dios nos ha dado: nuestra posición como hijos de Dios, ya que todos los días libramos batallas contra el mundo, con sus tentaciones y atracciones, con nuestra carne, con el enemigo y las personas. 

En este tiempo nuestro Padre Celestial nos exhorta a mantenernos firmes, porque lo que conservemos, constituye una corona para el futuro cuando estemos delante de Él. Quitarnos la corona es un riesgo, porque nos quitamos el favor y la Gracia. Esa cobertura que solo Dios puede dar.

No vale la pena que perdamos lo que Dios no ha regalado gracias a nuestro esfuerzo, ni que dejemos el lugar que tenemos en Cristo Jesús. Si estás volviendo atrás, no lo hagas, en Jesús somos más que vencedores. 

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