Nuestro Andar Diario

3 de septiembre de 2005

Juan 4:1-10
1 Por tanto, cuando el Señor supo que los fariseos hab?an o?do que Él hac?a y bautizaba más disc?pulos que Juan 2 (aunque Jesís mismo no bautizaba, sino sus disc?pulos), 3 sali? de Judea y parti? otra vez para Galilea. 4 Y tenía que pasar por Samaria. 5 Lleg?, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la parcela de tierra que Jacob dio a su hijo Josí; 6 y allí estaba el pozo de Jacob. Entonces Jesís, cansado del camino, se sent? junto al pozo. Era como la hora sexta. 7 Una mujer de Samaria vino a sacar agua, y Jesís le dijo: Dame de beber. 8 Pues sus disc?pulos hab?an ido a la ciudad a comprar alimentos. 9 Entonces la mujer samaritana le dijo: ?C?mo es que t?, siendo jud?o, me pides de beber a m?, que soy samaritana? (Porque los jud?os no tienen tratos con los samaritanos.) 10 Respondi? Jesís y le dijo: Si t? conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, t? le habr?as pedido a Él, y Él te hubiera dado agua viva.

En busca de agua
Ochocientos millones de dólares. ?sa es la cantidad que los Estados Unidos gast? en sus naves espaciales gemelas que fueron enviadas para buscar agua en Marte. La NASA recientemente envi? los robots gemelos “Oportunidad” y “Espíritu” a nuestro planeta vecino para ver si hay H2O, o si alguna vez la hubo, en la superficie de nuestro vecino. No se trata de que estemos a punto de quedarnos sin el l?quido aquí en la tierra, ni que necesitemos de una tuber?a de 250 millones de kil?metros conectada al planeta rojo para mantener nuestras botellas llenas.

No, esta agua tiene que ver con vida, con la existencia de la misma. Los cient?ficos que siguen estudiando minuciosamente los datos enviados por estos dos pequeños veh?culos marcianos están tratando de determinar si alguna vez existi? vida en Marte. Y para que ello hubiera sucedido, tenía que haber habido agua. Sin agua, no hay vida.

Un par de miles de a?os atrás, dos trotamundos cruzaron la campi?a de un reducto de la tierra llamado Samaria en busca de agua. Uno de ellos era una mujer que viv?a en las cercan?as. El otro era un hombre de Galilea. Terminaron encontróndose junto a un pozo cerca de un poblado llamado Sicar. Este pozo tenía su propia historia. Se encontraba cerca de un terreno que Jacob le hab?a dado a su hijo Josí y a sus descendientes. Aqué, en el pozo de Jacob, Jesís encontró el agua que estaba buscando, y la mujer encontró el agua que no sab?a que necesitaba.

En efecto, el agua es esencial para que exista la vida, tanto f?sica como espiritual. Jesís le tenía una sorpresa a la mujer junto al pozo. Le ofreci? lo que llam? el Agua de Vida. Se le ofreci? a S? mismo como ese agua, la fuente refrescante y renovadora de la vida eterna.

?Conoces a alguien que está buscando agua? ?Conoces a personas que están espiritualmente sedientas, o peor aún, espiritualmente muertasí Presíntales el Agua de Vida, a Jesís mismo. Él es el mayor descubrimiento de todos los tiempos.  –JDB

destino
?Qu? implicaciones hay para m? en cuanto a lo que se encuentra en Marte?  A mi alrededor hay personas que son como Marte, sin vida y ?ridos. ?Con quiénes puedo compartir el Agua Viva?

en resumidas cuentas: el agua viva se encuentra en otro mundo.

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