El paso del tiempo no sólo nos hace crecer, madurar y envejecer sino tambien puede hacer que le perdamos el verdadero “sabor” a las cosas que hacemos. Paralelo a nuestro envejecimiento natural puede sucedernos algo mucho peor: El envejecimiento espiritual.
No hace falta llegar a ser un anciano para experimentar el envejecimiento espiritual. Le puede pasar a cualquier cristiano que descuida conservar el primer amor hacia el Señor.

La pérdida del primer amor aniquila la pasión y la entrega. Todo se transforma en algo formal, ritual y sin sentido. Eso puede sucedernos en cualquier área de la vida, inclusive en la faz espiritual.
Cuando el primer amor comienza a enfriarse se transforma en un amor a medias, tibio, sin pasión, y el primer lugar comienza a ocuparlo cualquier otra cosa.

La iglesia de Efeso experimentó lo que es hacer cosas para Dios sin el primer amor y sin pasión por Dios. Ellos pusieron su primer amor en el trabajo y no en el Señor proveedor del trabajo.
Cualquier cosa que emprendamos en la vida si no está saturada con una santa devoción a Dios, y con la llama ardiente del primer amor, le robará el trono de nuestras vidas al Señor.

Ritchie Pugliesi

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