La oración es poderosa

Cuando oramos hacemos que pasen cosas y que cambien situaciones. Porque Dios responde las oraciones. Por lo tanto, cuando te sientas oprimido o atacado por el Enemigo, ora y pídele a Dios, en el nombre de Jesús, que te libre. ¡Alaba al Señor e invoca Escrituras! El Diablo no puede resistir la Palabra, ni el nombre de Jesús. ¡Da la vuelta y huye! Recuerda que Jonás salió del vientre de la ballena cuando alabó al Señor y dijo: “¡La salvación es del Señor!” (Jonás 2:9)

Si tu pensamiento persevera en el Señor tendrás completa paz (Isa.26:3). No tendrás que preocuparte del Diablo, de su poder ni de ninguna otra cosa. ¡En cualquier momento puedes invocar al Señor y por medio de Él tener poder sobre cualquier circunstancia!

“¡No temas, porque Yo soy tu Dios! ¡Yo te daré fuerzas, siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de Mi justicia! ¡Por lo tanto, no des lugar al Diablo! ¡Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio! ¡En nada estéis intimidados por vuestro adversario, el Diablo! ¡Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria!” (Isaías 41:10; Efesios 4:27; 2Timoteo 1:7; Filipenses 1:28; 1Corintios 15:57)