DEVOCIONAL CRISTIANO – UN POSTE INDICADOR

Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso;no la creó en vano, para que fuese habitada la creó…No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra, no dije…En vano me buscáis. Isaías 45:18-19.

«El Hijo de Dios creó el mundo y en la naturaleza dejó percibir como una sombra de sus perfecciones. Por eso, cuando nos maravillamos ante el esplendor de las montañas cubiertas de nieve, la salvaje hermosura de las olas del mar, la frescura de un prado salpicado de flores, entrevemos una emanación de la bondad de Jesucristo» (Jonathan Edwards).

Se dijo que la naturaleza es como un poste indicador que sirve para dirigir nuestros pensamientos hacia el Creador. Nos muestra un equilibrio y una riqueza que nos sorprenden y nos superan. Hace brotar en nosotros la exclamación: ¡Verdaderamente tiene que haber algo, o más bien Alguien, detrás de esas maravillas! ¡Tiene que haber un Dios! Sin embargo, la naturaleza nos deja con interrogantes, porque Dios no se revela totalmente en ella. Muestra su poder y su sabiduría, pero no su santidad ni su amor en plenitud.

La creación, este poste indicador, nos habla de Dios, pero amenaza acaparar nuestra atención por lo que es visible y palpable. Rehusar ir más lejos que este poste es perderse la profunda realidad de las cosas, es detenerse a mitad de camino. En cambio, seguir su indicación permite llegar a un verdadero conocimiento del Dios vivo. La naturaleza nos conduce así a lo que es la completa revelación de Dios: las Sagradas Escrituras. Ellas son las que manifiestan plenamente a Jesucristo, el Hijo unigénito, nuestro Salvador.