Quieren Ser Cómo Nosotros — ¿Eso Es Bueno O Malo?


“Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros” (Filipenses 3:17).

Para recibir su beso de buenas noches, él se colocó en pie, al lado de mi silla, y levantó el rostro, alumbrado, lleno de amor. Yo lo cogí en mi cuello y agradecí a Dios por aquel hijo tan amado. Extendió sus brazos y me abrazó. Entonces yo lo oí decir cuatro palabras simples que jamás podré olvidar.

Fueron cuatro palabras que me hicieron orar. Aquéllas cuatro palabras se pusieron grabadas como un espejo en mi alma y yo las guardé como secreto sin que nadie las conociese. Ellas me sorprendieron; Yo las oigo aún hoy. Él dijo: “yo seré como tu.”

¿Que ejemplo estamos dando a nuestros hijos durante todo este año? ¿Qué ellos aprenderán con nuestras actitudesí Y que ellos también anhelen ser cómo nosotros, ¿qué serán en el porvenir? ¿Podremos, también, agradecer a Dios por estar sirviendo de modelo para ellos o, en vez de orar, tendremos mucho que lamentar?

Dios nos ha enseñado, a través de Su Palabra, la mejor manera de que nos tornemos buenos padres, buenos hijos, buenos hermanos, buenos amigos y buenos discípulos. Él nos ha mostrado el camino de la vida eterna. Él nos ha ofrecido grandes bendiciones y, oyendo su voz, tenemos todo para
conquistar los sueños anhelados y la dicha para nosotros mismos y nuestros queridos.

Es preciso que comprendamos que nuestro testimonio puede llevar personas a grandes victorias o a tremendos fracasos.

Somos observados, tanto por aquéllos que con nosotros viven como por aquéllos con quien tratamos en nuestro día-día.

Por tanto, coloquemos nuestras vidas delante del Señor. Pidamos a Él que nos revista de Su gracia y que nos ayude a ser un buen ejemplo para todos, especialmente nuestros hijos, para que alcancen las victorias anheladas y disfruten una vida feliz con Dios.

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