Reconocidos por Dios

“…EL HOMBRE MIRA LO QUE ESTÁ DELANTE DE SUS OJOS, PERO EL SEÑOR MIRA EL CORAZÓN” (1 Samuel 16:7b)

Puede que los demás no reconozcan tu potencial o valor, pero Dios sí. ¿Te acuerdas de David? Donde los demás veían un pastorcillo de ovejas, ¡el Señor vio un rey! Sin embargo, antes de poder convertirse en rey, David tuvo que superar dos obstáculos:

(1) Su propia familia no le reconocía como tal

Cuando Samuel fue a buscar a un rey entre los hijos de Jesse, ¡David fue excluido! ¿Por qué? ¿Porque era el más joven? ¿Porque los otros hermanos estaban mejor cualificadosí ¿Porque su padre quería dar la mejor impresión?

(2) El profeta Samuel no lo reconoció tampoco

Cuando Samuel vio al hijo mayor, Eliab, un general del ejercito del rey Saúl, pensó: “De cierto delante del Señor está su ungido” (1 Samuel 16:6b). Pero Dios le corrigió: “…el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón” (1 Samuel 16:7b).

El dilema de David es bastante corriente: muchos de nosotros no creemos en nosotros mismos porque no fuimos reconocidos como tal ni animados por nuestros padres. Es posible que seas un gran músico, pero como nadie se preocupó en darte clases de música cuando eras niño, abandonaste esa inquietud. O quizás tienes un especial entusiasmo como emprendedor, pero tus “locas ideas” sobre cómo hacer negocios siempre han sido rechazadas. Tal vez reacondicionaste tu carácter y hayas abandonado los sueños de tu juventud. Si es así, es hora de que (a) retomes tu identidad y (b) ores a Dios para que abra tus ojos y ponga a alguien en tu vida que confirme lo que el Señor ha puesto dentro de ti.

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