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¿Cómo Servir a Dios con el poder del Espíritu Santo?

¿Qué hacer para servir al Señor con el poder de Su Espíritu Santo?

Bueno, como seguramente sabe, el poder del Espíritu Santo ha estado a su disposición desde el mismo día que recibió a Cristo como su Salvador.

Note lo que dice Hechos 1:8 “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

Dios jamás tuvo la idea de que sus siervos le sirvan en sus propias fuerzas. La idea de Dios siempre fue que sus siervos le sirvan en el poder del Espíritu Santo.

Por eso es que poco antes de retornar a su Padre, el Señor Jesucristo prometió a sus discípulos que estaban por recibir un poder que nunca antes habían tenido. Este poder iba a ser dado cuando venga el Espíritu Santo sobre ellos. Este poder capacitaría a estos discípulos a ser testigos de Cristo en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Pues, la Biblia muestra que el Espíritu Santo vino sobre esos discípulos mientras estaban en Jerusalén, en el aposento alto el día que los judíos celebraban la fiesta de Pentecostés.

A partir de ese momento, los discípulos de Cristo tenían no sólo al Espíritu Santo morando en ellos, sino también el poder necesario para cumplir con el mandato del Señor de esparcir el evangelio en todo el mundo. A partir de este momento también, el Espíritu Santo viene a morar para siempre en toda persona que recibe a Cristo como su Salvador.

Observe lo que dice Efesios 1:13. “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.”

El Espíritu Santo es el sello que recibimos todos los creyentes a partir del momento que recibimos a Cristo como Salvador. Esto significa que desde el mismo instante que somos creyentes tenemos a nuestra disposición el poder del Espíritu Santo para servir al Señor, no sólo evangelizando el mundo sino en cualquier otra área de servicio.

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¿Cómo Servir a Dios con el poder del Espíritu Santo?

Ahora Usted dirá: Si es así, ¿Por qué entonces no veo el poder del Espíritu Santo ni en mi vida ni en mi servicio al Señor? Bueno, no es culpa de Dios Padre, ni del Hijo el Señor Jesucristo, ni del Espíritu Santo, porque como ha quedado establecido, el Espíritu Santo y todo su poder ha estado a disposición del creyente desde el momento mismo que recibió a Cristo como Salvador.

La culpa es del mismo creyente. ¿Qué pensaría de un hombre que, teniendo un auto último modelo con un poderoso motor, con un tanque lleno de combustible, y con la llave de encendido en la mano, sin embargo, está empujando el auto con todas sus fuerzas para hacer mover sólo unos pocos centímetros esa joya de vehículo?

Seguramente pensará que este hombre debe estar fuera de sus cabales. ¿Cómo es posible que este hombre teniendo todo para movilizarse a toda velocidad en ese maravilloso auto, esté dependiendo de su propia fuerza para mover el auto a paso de tortuga?

Bueno en el plano espiritual sucede lo mismo cuando dependemos de nuestra fuerza para servir al Señor, a pesar de tener a nuestra disposición todo el poder del Espíritu Santo. Pudiendo avanzar a 80 Kilómetros por hora en nuestro servicio al Señor, en el poder del Espíritu Santo, sin embargo, avanzamos a paso de tortuga en nuestro servicio al Señor en nuestra propia fuerza.

La clave está por tanto en apropiarnos de algo que ya es nuestro. Allí es donde radica el problema. De nada nos sirve tener algo si no sabemos aprovecharlo. De nada nos sirve tener ese auto que hablábamos antes si no nos atrevemos a meter la llave en el encendido para hacer funcionar el motor y disfrutar de toda esa potencia que genera.

El poder del Espíritu Santo se manifestará cuando el creyente confíe absolutamente en la obra perfecta de Cristo, como la única base de su aceptación ante Dios. Dios no nos acepta por lo que hacemos ni por lo que tenemos, sino por lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz del Calvario.

El poder del Espíritu Santo se manifestará también cuando el creyente saque todo pecado conocido de su vida. Proverbios 28:13 dice: “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.”

Es imposible que el Espíritu Santo manifieste su poder a través de un creyente que tolera pecado en su vida. Para que se manifieste el poder del Espíritu Santo en nuestro servicio al Señor, también es necesario que nos rindamos absolutamente a Dios para que nos use conforme a su voluntad.

¿Qué es rendirse a Dios?

Rendirse a Dios significa ceder el control de toda nuestra vida a Dios. Es una decisión constante de decir: No a todo aquello que no provenga de Dios, y Sí, a todo lo que provenga de Dios. Rendirse a Dios es negarse a uno mismo para que Dios haga con uno lo que él quiera. Es poner los intereses de Dios y de su reino por encima de nuestros propios intereses.

Para ver el poder del Espíritu Santo también es necesario fomentar la comunión personal con Dios a través de su palabra y la oración.

La palabra de Dios es el alimento espiritual que nos fortalece espiritualmente. La oración es respuesta lógica de un corazón centrado en la palabra de Dios. La comunión personal con Dios nos ayudará a discernir su voluntad y de esa manera hacer lo que él quiere, de la manera que él quiere, y en el momento que él quiere. Si no se cultiva el hábito de un momento a solas con Dios para alimentarse de su palabra, y para orar será muy difícil que veamos el poder del Espíritu Santo en nuestro servicio al Señor.

El poder del Espíritu Santo tampoco se manifestará en una vida que no obedece lo que Dios dice en su palabra, la Biblia. La vida cristiana no consiste sólo en no hacer lo que es malo, sino también en hacer lo que es bueno. Santiago 4:17 dice: “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”

Allí lo tiene. Cuando uno mira todas estas cosas que abren la llave del poder del Espíritu Santo en la vida de un creyente, es inevitable reconocer que se trata de la llenura del Espíritu Santo. Si un creyente no está lleno del Espíritu Santo no tendrá oportunidad de servir al Señor en el poder del Espíritu Santo.

De modo que, para ponerlo en una forma muy simple, si Usted quiere servir al Señor en el poder del Espíritu Santo, lo único que tiene que hacer es ser lleno del Espíritu Santo.