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¿Cómo Pastorear Desde La Gratitud A Dios?

¿Cómo Un Pastor Deber Predicar desde El Pulpito de La Gratitud?

Hazte la siguiente pregunta: ¿La gratitud le da sabor a tu vida? ¿Las palabras que fluyen de tus labios y los pensamientos que corren por tu mente están marcados por la gratitud?

Estoy seguro de que tienes en tu PC sermones sobre el tema de la gratitud. Creo también que regularmente le recuerdas a la iglesia que debemos vivir con una buena actitud de gratitud porque hemos sido perdonados. Cada vez que celebramos la santa cena, también es un tiempo de gratitud.

Pero, ¿y tú? ¿La gratitud da sabor a tu vida? ¿Las palabras que salen de tus labios y los pensamientos que corren por tu mente están marcados por la gratitud?

En el último mes, si tuvieras que ponerte una nota de gratitud, ¿cuál sería? Mejor aún, si su cónyuge o un amigo cercano le diera una calificación de gratitud en su vida, ¿cuál cree que sería? ¿Dirían que tu vida sobreabunda en gratitud? Tómate un momento para evaluar honestamente estos últimos 30 días.

Arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias (Colosenses 2:7) Pablo nos dice aquí que en nuestras vidas la gratitud debe sobreabundar por medio acciones de gracias.

Para ti, como pastor, ¿Cómo es una vida que sobreabunda en gratitud?

Déjame dejarte una frase fácil para que la recuerdes y reflexiones esta semana. Aquí está la primera mitad de la frase:

Cuando la gracia fluye.

Todo comienza con la gracia

Es una palabra que usamos, creo yo ligeramente, y probablemente se encuentra en nuestras prédicas casi todas las semanas. Pero, ¿cuándo fue la última vez que pensaste en el significado, la magnitud y la majestuosidad de la gracia de Dios PARA TI?

Amigo pastor, Dios es para ti. No puede ser, no ha sido, no era, no sería, sino que Dios es para ti. Ahora mismo. No importa cuál sea tu situación actual. Hoy. En esta hora. No hace falta que esperes en la cola o que vuelvas mañana. No importa que lo arruines todo hoy o mañana. Él es para ti.

Dios es para ti. Si tuviera un calendario, tu cumpleaños estaría marcado con un círculo.

Si manejara un carro, tu nombre estaría en su parachoques.

Si hubiera un árbol en el cielo, él habría grabado tu nombre.

-Max Lucado

La voluntad a conceder bondad y gratitud a personas que no lo merecen está ligada a quién es Dios. Espero que nunca superes la profunda realidad de que Dios te ha dado su gracia para ser su hijo y representarlo en el ministerio.

Cuando la gracia fluye, la gratitud fluye.

Cuando verdaderamente entiendes la gracia, la gratitud será su fruto natural.

Pero, también sé por mi propia experiencia, que puedo perder de vista la gracia. Y cuando eso ocurre, mi gratitud puede convertirse rápidamente en queja o murmuración.

En su regla para los monasterios, San Benito consideraba que el murmurar era una grave ofensa a la vida religiosa. Dice: «Ante todo, no debe haber ninguna palabra o signo de queja, ni manifestación de él por ningún motivo».

La línea más maravillosa de la regla de Benito describe las consecuencias para un monje que murmure. «Que el Padre Abad envíe a dos monjes GRANDES para que le expliquen el asunto». Si te quejas y murmuras en el monasterio, recibes la visita de un par de monjes grandones. Tal vez deberíamos aplicar una regla semejante en nuestras iglesias. La seriedad con la que Benito aborda la queja demuestra lo tóxica que es para nosotros y para los que nos rodean.

Entonces, ¿qué saldrá de ti estos días, la queja o la gratitud?

¿Son tus palabras alegres y agradecidas? Me refiero al tipo de gratitud que te hace menos mezquino y menos crítico.

Estas son las buenas noticias. Tú y yo podemos elegir la gratitud. Nadie más la controla. Nadie puede quitártela. No somos víctimas.

Algunos de nuestros más grandes héroes en la Biblia nos enseñaron cómo ser agradecidos en las peores circunstancias. Cuanto más tiempo caminemos con Jesús, mejor deberemos ser para pastorear desde ese lugar llamado gratitud.

Una de las lecciones que sigo aprendiendo es que mi gratitud a menudo está unida a mi capacidad de «estar presente en el momento». Voy a explicarte. La vida en estos días va tan rápido. Si no tenemos cuidado, podemos dejar pasar las oportunidades para que la gratitud llene nuestro espíritu. Tenemos que aprender a parar. ¿Qué es lo que necesitas para detenerte hoy y que hará que la gratitud se levante en tu espíritu?

El Salmo 118:24 dice «Este es el día que hizo Jehová; Nos gozaremos y alegraremos en él».

Este es el día Que Hizo El Señor

Es interesante que el salmista no dice «ayer fue el día que hizo Jehová». Tampoco dice «mañana es el día que hará Jehová». ¡NO! Si te vas a regocijar y alegrarte, debe ser en ESTE DÍA, porque este es el día que Dios hizo. Así que, quiero animarte a que esta semana sea una semana de «NO QUEJARTE» «NO MURMURAR».

Antes de que sigas con todas tus tareas y responsabilidades, déjame exhortarte a que separes unos momentos para reflexionar sobre la gracia de Dios. Y, luego, usa un tiempo para reflexionar sobre su bondad y fidelidad. Mi oración por ti es que la gratitud sobreabunde en tu vida y se derrame sobre cada persona que encuentres hoy.

Versículos Bíblicos para estudiar: Colosenses 2:7, Génesis 2:3-6:3, Salmos 118:24

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