¡Impactante testimonio del pastor que visitó el infierno y tiene un mensaje urgente para todos!

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¡Impactante testimonio del pastor que visitó el infierno! Foto: Christianity Malaysia

¡Impactante testimonio de fe y urgencia por predicar el Evangelio!

El testimonio del pastor Philip Mantofa es una poderosa llamada a despertar y un recordatorio de la importancia de compartir el mensaje de salvación. Su experiencia sobrenatural, al visitar el infierno en un sueño, lo confrontó con la realidad del sufrimiento eterno y la necesidad urgente de llevar la esperanza de Cristo a aquellos que aún no lo conocen.

Es evidente que el pastor Philip ha sido tocado profundamente por esta visión y no puede permanecer en silencio. A pesar de las amenazas y calumnias que ha enfrentado, su pasión por salvar almas es más fuerte que cualquier adversidad. Su declaración valiente de que, incluso si su vida estuviera en peligro, valdría la pena por la oportunidad de rescatar una vida, nos desafía a examinar nuestra propia disposición para predicar el Evangelio.

Esta historia nos confronta con la realidad del infierno y la importancia de compartir el mensaje de salvación con aquellos que aún no lo han recibido. Nos recuerda que el llamado de Jesús de ir y hacer discípulos es urgente y no puede ser ignorado. Cada día que pasa, sin que compartamos el amor de Cristo con otros, se pierden oportunidades de transformación y esperanza.

Que este testimonio nos inspire a examinar nuestra propia pasión por el Evangelio y nuestra disposición a ser portadores de buenas noticias. Nos desafía a no perder de vista el propósito eterno de Dios de redimir a la humanidad y a recordar que cada alma cuenta. Así como el pastor Philip organizó un evento de tres días para predicar el Evangelio, también podemos buscar oportunidades para compartir la Palabra de Dios en nuestras propias vidas y comunidades.

Hagamos de este testimonio un recordatorio poderoso de que cada día es una oportunidad para llevar esperanza, reconciliación y salvación a aquellos que nos rodean. Que la urgencia por predicar el Evangelio nos motive a amar y servir a los demás con pasión y compasión, recordando que el llamado de Jesús es nuestro llamado también.

«Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura» (Marcos 16:15).

¡Compartamos el amor y la esperanza de Cristo con el mundo perdido que nos rodea!