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Mensajes a la Conciencia – LAS PIÑAS, LOS MONOS Y LOS PUERCOS MONTESES

«Desde Tugui, Brasil, el gobernador Álvar Núñez Cabeza de Vaca anduvo con su gente sin hallar poblado alguno, cruzando los muchos ríos y malos pasos que había, hasta el 19 de diciembre de 1541.... Ese día llegaron a un lugar habitado por indígenas guaraníes, quienes con el jefe y hasta con las mujeres y los niños salieron muy complacidos a recibirlos al camino, a dos leguas del pueblo. Traían muchas provisiones de gallinas, patos, miel, batatas y otras frutas, maíz y harina de piñones (de la que hacen muy grandes cantidades).

Un Mensaje a la Conciencia – BIGURRILLO EL MARIHUANERO

El comportamiento de Bigurrillo, adicto a la marihuana, era extraño. Si tenía su ración diaria de veinte gramos, Bigurrillo se ponía eufórico, de buen humor. Entornaba los ojos como si soñara despierto. Trataba de pararse de cabeza como si se sintiera acróbata. Y hasta intentaba pasos de baile muy graciosos.

Un Mensaje a la Conciencia – EL GRILLO SALVADOR

«Provistos de agua y carne y otras cosas, nos embarcamos y seguimos el viaje. Luego de cruzar la línea equinoccial, el maestre se dio cuenta de que sólo quedaban tres vasijas de agua de las cien con que había abastecido la nave capitana, ¡y esas tres vasijas tendrían que alcanzar para saciar la sed de cuatrocientos hombres y treinta caballos!

SOY UNA MUJER CASADA SIN HIJOS

»El dolor que usted está sintiendo es evidente en su mensaje. Lamentamos que hasta ahora no haya podido realizar su sueño. Tristemente, hay millones de familias que sienten ese mismo vacío.

Mensaje a la Conciencia Diario – ¡MUERE, SATANÁS!

«Bebe esto», convidó Gabriela Alessandri, italiana de treinta y ocho años de edad. Y le dio a su esposo Talis Ritoridis, griego de cuarenta años, un vaso lleno de limonada. El hombre estaba cansado y acalorado. Aquel vaso de limonada era una delicia paradisíaca. Así que bebió medio vaso de un sorbo.

Himno Nacional Puerto Rico – LA BORINQUEÑA

La tierra de Borinquen donde he nacido yo es un jardín florido de mágico primor. Un cielo siempre nítido le sirve de dosel, y dan arrullos plácidos las olas a sus pies. Cuando a sus playas llegó Colón, exclamó lleno de admiración: «¡Oh!, ¡Oh!, ¡Oh!, esta es la linda tierra que busco yo.