Ojos y oídos católicos

Estimados amigos,

 

Les comparto la entrevista realizada por Carlos Batalla al teólogo católico José Luis Pérez Guadalupe, sobre la participación política de los evangélicos, publicada originalmente en el boletín del Instituto de Estudios Social Cristianos.

 

Tito Pérez

Iglesia y sociedad

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Humberto Lay: ¿éxito o fracaso?

 

El sociólogo y magíster en teología, José Luis Pérez Guadalupe, autor del libro ?Baja a Dios de las nubesí (2004), reflexiona con absoluta franqueza y lucidez sobre la participación del pastor Humberto Lay en las recientes elecciones generales. Por Carlos Batalla

 

¿El desempeño político de los evangélicos a través de la candidatura de Humberto Lay ha sido sorpresivo?

 

El mundo evangélico y la política en América Latina siempre han estado relacionados, desde que llegó al Perú Diego Thompson (1775-1854) e inició el proyecto lancasteriano educativo, durante el periodo sanmartiniano. Es decir, la República nació con un proyecto protestante. Otro ejemplo es el del misionero presbiteriano John Mackay, quien mantuvo una profunda amistad con el líder aprista Víctor Raúl Haya de la Torre. Y Haya lo dijo: ?Yo leí la Biblia por un protestante?. Entonces hay una relación muy antigua entre los apristas y el mundo evangélico. Ahora bien, la participación de este sector en la sociedad ha sido vasta, se ha insertado en distintas cosas, pero hoy ha llegado a un punto clave: es la primera vez que se ha constituido un partido político confesional.

 

¿Qué trascendencia tiene ese hecho?

 

Lo que pasa es que los evangélicos ya han venido participando de la política, como es el caso del congresista Walter Alejos y otros dos parlamentarios más, y antes apoyaron la elección de Fujimori. Además, es importante decirlo, en las elecciones de 2006 hubo 120 candidatos evangélicos en 13 partidos diferentes. De estos 120, treinta fueron pastores evangélicos. Todo esto es un hito, porque es la primera vez que se forma un partido evangélico, y hay un número considerable de candidatos hermanos en diferentes partidos políticos. Esto tiene la trascendencia de un quiebre.

 

¿Un quiebre político, pero también espiritual?

 

Mira, se rompe con el mito antiguo de que los cristianos no participan de la política, porque ésta es mundana y sucia. Ese era un discurso muy pentecostal. Debemos considerar que los pentecostales en el Perú y en América Latina son el 76 por ciento, es decir, las tres cuartas partes del evangelismo en toda Latinoamérica, y el Perú está en esa línea. Ese quiebre puede parecer un logro, pero ¿lo es de verdad? Si lo vemos por el lado positivo lo es, pues se ha roto con la apatía política de los evangélicos, se ha formado un partido confesional, y han pasado la valla congresal de 4 por ciento, gozando así de representación en el Legislativo. Es decir, tienen vigencia en la medida que su repercusión significó más de 400 mil votos. Ahora bien, Humberto Lay empezó con un discurso más abierto, no confesional, pero esto no le resultó. Entonces volvió a sus fueros, y ya no fue el arquitecto Lay sino el pastor Lay. O sea todos sus mítines políticos eran como pastor, porque su público no era más que la comunidad evangélica. Antes ser evangélico era signo de discriminación, ahora es una garantía de honestidad.

 

¿Cuál es el lado negativo?

 

Veamos: la población evangélica en el Perú es más o menos 13.7 por ciento. Hay cerca de 3’600,000 evangélicos; digamos que si restamos a los omisos, adolescentes, niños, gente que no vota, quedaría casi la mitad de la comunidad, estamos hablando de 1’800,000 votos potenciales que debió tener Lay. ¿Cuántos ha obtenido? Poco más de 400 mil. Ni la cuarta parte de lo que debió sacar. Esa es la otra cara de la moneda. Viendo así las cosas, ¿ha ganado Lay? No, porque no ha conseguido el apoyo mayoritario de sus potenciales electores: la comunidad evangélica. Por ese lado ha sido un fracaso.

 

¿Cómo está constituida la comunidad evangélica?

 

El 69 por ciento de los evangélicos peruanos es pentecostal tradicional, el 7 por ciento es neopentecostal o carismático, y el resto, el 24 por ciento no es de ese grupo. Humberto Lay pertenece a ese 7 por ciento neopentecostal. Él funda la Iglesia Emmanuel, que es una escisión de la Alianza Cristiana y Misionera, que son iglesias de clase media y alta, y siguen el camino de la ?Teología de la Prosperidad?, con la cual llegan a otro nivel, ya no al pentecostal pobre sino al empresario emprendedor, al yuppie con Biblia. En su lista congresal de Lima estuvieron, por ejemplo, gente de ?Camino de Vida?, ?Agua Viva?, ?Emmanuel?, ?Alianza Cristiana y Misionera?, ?Yo Soy?, es decir, en la línea carismática-pentecostal. En provincias no fue así porque al no existir una mayoritaria clase media o alta, la lista reunió gente más ligada a la línea pentecostal tradicional. Incluso, hubo un grupo llamado ?Pastores por Susana?, de otra tendencia, que estaban alineados con Susana Villarán, y no apostaron por Lay. En ese sentido, frente a los no evangélicos Lay representaba a los evangélicos; pero dentro de esa iglesia no los representaba. Sin duda, su expectativa electoral era de 25 por ciento. Eso no se cumplió, sus cálculos fallaron.

 

El pastor Lay ha obtenido poco más del 4 por ciento. ¿Cree usted que este nuevo partido superará ese porcentaje, o ya encontró su techo político-electoral?

 

En el Perú todo es posible. Que pueda llegar al espectro mayor del evangelismo, sí, siempre y cuando represente a una causa que sea común a todos los evangélicos, algo que no se ha dado en estas elecciones puesto que primaron las diferencias internas.

 

Tendría que cambiar su discurso.

 

Él está jugando como pastor y como político. Como el primero representa sólo a una línea dentro del evangelismo, y la gente votó en su lista más por los pastores que por los hermanos laicos. La autoridad de los pastores prevaleció. No la de los políticos. Se ha jugado con la identidad y el prestigio del pastor. Por eso la gente que no ve con buenos ojos a Lay como pastor no ha votado por él. Siendo evangélicos pesaron más las ?fobiasí que las ?filiasí. Por todo ello vuelvo a decir: para ser un voto confesional, el 4 por ciento ha sido un fracaso.

 

Ese fracaso sería de su participación en el sistema político tradicional, pero su presencia puede distinguirse también en una esfera social comunitaria. En ese plano, ¿su aporte es mayor a ese 4 por ciento electoral?

 

No creo. El proceso de adaptación, de aterrizaje de las iglesias evangélicas todavía no está bien asentado. Hay de hecho un evangelio social, un pensamiento social evangélico, que está centrado más en lo social, en paralelo si quieres a la Teología de la Liberación. Pero no es la reinante. No es la primordial. En todo caso, aquí no lo ha sido tanto como en Centroamérica. Ahora bien, eso no fue lo más importante en el espíritu evangélico, lo más interesante sobre todo en la línea pentecostal ha sido evangelizar y salvar almas.

 

¿Diría que el evangelismo está en un proceso lento de politización?

 

Exactamente? En una etapa de transición?

 

Porque en otros países, como Brasil, ya existe desde hace años una ?bancada evangélica?.

 

Esa es otra cosa, allá tienen partidos evangélicos, ponen a sus diputados. En el Perú hay que entender que se trata de un primer paso importante; pero no diría que ha sido un avance trascendental, como ha querido verse desde fuera y en los medios de comunicación.

 

¿Por qué cree que se decidió romper con el mito de la no politización de los evangélicosí ¿Es factible pensar en la búsqueda de protagonismo?

 

Hay hasta tres sentidos allí. Como bien dices, lo primero es un sentido de reivindicación de la comunidad evangélica frente a lo que ellos llaman los privilegios de la Iglesia Católica. Segundo, el sentido de pluralidad religiosa que se da en esta nueva visión del mundo moderno; esto es, la Iglesia Católica ya perdió el monopolio religioso, es aún mayoría, pero no tiene hegemonía. Y el tercer sentido es un asunto más espiritual, en que se busca el poder para desde allí evangelizar y hacer algo como mandato divino. Ellos sienten como misión la de evangelizar a todo un país, evangelizar las cosas mundanas. Eso parte justamente de una nueva teología, donde no huyen del mundo y más bien aprovechan de todos los medios que el mundo les brinda para evangelizar. Conciben ahora que el mundo no es malo, y que sólo hay que evangelizarlo.

 

Instituto de Estudios Social Cristianos

Bolívar 298 Oficina 301 Miraflores

Telefax  (511) 444-4922

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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