Devocional Diario – NO RESISTÁIS AL QUE ES MALO.

Devocional Diario – NO RESISTÁIS AL QUE ES MALO


A cualquiera que te hiera en la mejilla, vuélvele también la otra. Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen para que seáis hijos de vuestro Padre que esta en los cielos… Sed vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto (Mateo 5:39, 44, 45, 48)

Si ponemos oído atento y obediente al mandato de Jesús y no resistimos al que es malo, tendremos junto a su promesa una sanísima instrucción sobre cómo sobrellevar los asaltos de los malos y las agresiones que nos oprimen continuamente. ¿Para qué resistir al malo? Decía un humorista famoso, que los puñetazos son mercancía que viaja; van y vienen (P. G. WODEHOUSE).

Presencié un día un pequeño atasco de automóviles cuyos conductores intercambiaron algunas palabras agresivas. Dos de ellos se bajaron de sus respectivos vehículos y se enzarzaron en una pelea. Si los estupefactos espectadores hubiéramos podido contar los golpes, tal vez hubiéramos podido decir ¡empate! No hubo nadie que los separara. Ya restablecida la circulación, cada uno volvió a su automóvil y se fueron sin más palabras.

He presenciado altercados estúpidos, pero éste superó a todos. Dos adultos dándose golpes mutuamente para no dejar nada aclarado ni solucionado. Fue algo ridículo que después hizo reír a todos los que lo presenciarnos. Yo me pregunté: ¿Qué pensará cada uno de los contendientes de las hinchazones y moraduras sufridasí ¿Qué provecho sacarán de los golpes que ellos propinaron al contrario? Pura estupidez; pero sucedió y sucede continuamente de muchas maneras.

Si queremos saber cuáles son nuestros fallos y cómo corregirlos, es preferible oír lo que piensan y dicen nuestros enemigos de nosotros que escuchar lo que te dicen los amigos. Éstos, por ser amigos y desear seguir siéndolo, no osarán señalarte ninguna falta tuya por mucho que la conozcan, y menos aún, si a cualquier defecto que te señalen respondes con enfado y hostilidad y no quieres reconocerlo. Al momento lo convertirás interiormente en enemigo.

Por eso tus amigos se guardan con cuidado de comunicarte tus defectos. Y para eso Dios dispone a tus enemigos. No aceptas consejo de amigo fiel y tendrás que oír censura de enemigo.

Pero entiende que precisamente por estas condicione el gran favor de señalar y hacerte ver tus pecados y caídas. Para conocerte a ti mismo, que es tarea importantísima y de mucho mérito y provecho, son precisos los enemigos. Mientras el reino de Israel fue fiel no precisó de ejército alguno para defender sus fronteras de enemigos, merodeadores y saqueadores, cuando acudían todos a las santas celebraciones en Jerusalén. El Señor les guardaba con extrema fidelidad. Tuvieron siempre seguridad.

Tan pronto olvidaron sus deberes y La atención debida a Dios, no les faltaron enemigos que les hostigaran. Sólo entonces, en la aflicción, cuando clamaban arrepentidos y en actitud de obediencia, fueron invariablemente defendidos por el poder de Dios aunque su arrepentimiento sólo fuera algo momentáneo y efímero. Pero aun con tan débil ánimo, «quitaron de entre sí los dioses ajenos y sirvieron a Dios.

Y Él fue angustiado a causa de la aflicción de ellos» (Jueces 10:13-16; Salmo 78>. Todo buen cristiano ama a su enemigo. Amar al enemigo es amarse a sí mismo. Y el cristiano conoce que «cuando los caminos del hombre son agradables a Dios, aun a sus enemigos hace estar en paz con él». (Proverbios 16: 7).
Tus enemigos abundan tanto dentro como fuera de ti.

Todo lo que rehuyes lo conviertes en tu antagonista. ¿Cuántas veces has tomado partido por algo que no te obligaba ni interesaba de manera directa o necesaria y fuiste enemigo de ese algo, y ese algo te fue durante tiempo adversario tenaz?

Dejaste la lucha cuando comprendiste su inutilidad, y aquel asunto dejó de preocuparte, pues ya no lo resististe, y lo convertiste con tu nueva actitud en una cosa más de las que todos los días suceden.

Dejemos las cosas en manos de quien sabe bien lo que hace, y descansemos en Él. Solo hay que decir; Señor tú sabrás lo que haces en este asunto. Yo lo que puedo hacer es esto.

¡Y tan tranquilos!

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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