Cristiano, Ocupe su lugar

Cristiano, Ocupe su lugar

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. – Efesios 2:4-6

Dios nos ha resucitado para que nos sentemos en los lugares celestiales con Cristo Jesús. Eso es lo que dice la Palabra de Dios. Muy pocos de nosotros nos hemos atrevido a creer esto de todo corazón. Hemos exaltado a Jesús, y con razón; pero también hemos menoscabado, inconscientemente, lo que Él hizo porque no le hemos permitido que nos dé nuestro lugar a su lado. Ese fue el propósito de Dios en el Calvario: que ocupáramos un lugar al lado de Jesús, convertirnos en lo que Él ya era.

Jesús no necesitaba ser exaltado; Él ya había sido exaltado antes de venir al mundo. Él ya era uno con el Padre. Jesús no necesitaba obtener autoridad sobre el diablo porque nunca la había perdido.

Jesús se vistió con un cuerpo físico para poder venir al mundo como hombre y ejercer autoridad sobre el pecado y la enfermedad, los demonios, el temor, la pobreza y todas las otras maldiciones que vinieron cuando la ley de la muerte entró en el mundo. Él lo hizo; Él triunfó; Él dominó todo en el mundo intelectual y en el mundo físico. Antes de ascender, Él dijo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”, y luego nos dio esa autoridad al darnos su nombre.

Nosotros somos la razón por la cual Jesús vino al mundo a morir y resucitar. Él no lo hizo para sí mismo sino para que ocupáramos nuestro lugar a su lado, para que pudiéramos llevar su nombre y ejercer su autoridad en la tierra. Él lo hizo para que pudiéramos estar delante de Dios y ser para Él todo lo que Jesús es.

Cuando usted nació de nuevo, fue hecho justicia de Dios en Cristo. Por lo tanto, como creyente nacido de nuevo, atrévase a recibir este mensaje, a meditar en él y ponerlo en práctica. ¡Vamos!, atrévase a ocupar su lugar.

Efesios 2:1-13

2:1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
2:2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,
2:3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
2:4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,
2:5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
2:6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,
2:7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
2:9 no por obras, para que nadie se gloríe.
2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
2:11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.
2:12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
2:13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

Gloria Copeland

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