EN TIEMPOS DE AFLICCIÓN

Analizar las causas de una pena es tiempo perdido. No cabe volver
atrás. No hay sortilegio que cambie lo sucedido, ni vale culpar a esto o a
aquello.

Cuando sufras una profunda desazón, fuerza a tu mente a pensar en los
pequeños placeres presentes.

Concédete un tiempo para curar.

Calma.

La pérdida nos vacía, pero debes aprender a no cerrar tu corazón y tu
mente doloridos.

Deja que la vida vuelva a colmarte.

Cuando el pesar sobreviene, parece imposible, pero nuevas alegrías
esperan para llenar ese vacío.


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