Lunes 13 de Julio del 2005

 

Mateo 16:26

¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?

 

Costosa caza de dólares

 

 

 

 

Con este título un diario se refería a un polaco de 29 años de edad que había olvidado sus documentos de viaje y 1,000 dólares en una cabina telefónica. Apenas se había alejado en su auto, cuando se dio cuenta de su olvido. En seguida regresó a la cabina en contra vía y en el acto chocó frontalmente con dos vehículos. He aquí el balance del accidente: el polaco y su compañera quedaron gravemente heridos, y dos vehículos quedaron destrozados. Aparte de eso el dinero olvidado desapareció.


Se puede comprender el pánico de este hombre y considerar su reacción como un «corto circuito» humano. No queremos condenar a ese desdichado hombre. Pero este trágico acontecimiento ilustra algo de la verdad citada en el versículo del encabezamiento. Por un lado los mil dólares, por otro, el peligro de la velocidad… ¡y todo para nada!


El valor del alma no puede medirse en dinero. La absoluta seguridad para el alma, es decir, el eterno porvenir del ser humano cuando deje esta tierra, sólo existe junto a Jesucristo. Él dio el único «medio de pago» por nuestras almas; entregó su vida para que nosotros pudiéramos ser su propiedad y tener comunión con Dios. Por supuesto, los valores terrestres tales como el dinero y los bienes materiales no tienen ningún valor en esta esfera, porque son “cosas corruptibles”. Necesitamos la fe en la obra salvadora del Señor Jesús, “el cual se dio a sí mismo en rescate por todos” (1 Timoteo 2:6).

 

 

 

 

 

 

 

© Ediciones Bíblicas “La Buena Semilla 1166 PERROY (Suiza)

 

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