Devocional Cristiano – Pesado patrimonio genético

No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. Juan 3:7.

Como el pecado entró en el mundo por un hombre,y por el pecado la muerte,así la muerte pasó a todos los hombres,por cuanto todos pecaron.Romanos 5:12.

No pensemos que la meta del cristianismo sea mejorar el estado del mundo o el de la naturaleza humana. La demostración de ello fue hecha repetidas veces. Dios, en su paciencia, probó de todo para rehabilitar al hombre, y éste siempre se mostró pecador. Nadie escapa de esta condición. Hoy en día, en términos científicos se diría que el pecado está inscrito en nuestro patrimonio genético. El pecado es la desobediencia a Dios, esta orgullosa voluntad que nos lleva a sustraernos a la autoridad de nuestro Creador. La sentencia divina contra el pecado cometido por Adán es la muerte, la cual pasó a todos los hombres.

Como hijos de Adán, todos mostramos el carácter de Adán. Pero no busquemos echar nuestra responsabilidad sobre aquellos de quienes descendemos; es cierto que esta mala naturaleza nos fue transmitida por ellos, pero yo soy un pecador como ellos y la ley divina me condena por mi pecado personal.

La ilusión del hombre que pretende mejorarse se vino abajo definitivamente cuando Jesús ?el hombre perfectamente obediente a Diosí vino a la tierra: los hombres lo rechazaron y crucificaron.

Pero por la fe en Jesús, muerto en la cruz, luego resucitado y ahora glorificado en el cielo, quien cree en él recibe el don de una nueva vida. Es hecho hijo de Dios. ?Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Diosí (1 Juan 3:1).