Del amor al mundo
No hay nada que estorbe más al alma cuando intenta
acudir a Cristo que el amor vano del mundo, y hasta que un
alma se libra de él, nunca puede tener un amor verdadero
hacia Dios.
¿Qué son los honores y las riquezas de este mundo cuando se comparan con las glorias de la corona de vida?
No ames al mundo, porque es una polilla en la vida
cristiana.
El despreciar al mundo es una manera de disfrutar del
cielo; y bienaventurados son los que se deleitan en conversar con Dios en oración.
¿Qué locura mayor puede haber que el que el hombre
trabaje por la comida que perece, y descuide el alimento de
la vida etema?
Dios o el mundo tiene que ser puesto de lado en el momento de partir, porque éste es el momento de la prueba.
El buscarte a ti mismo en esta vida es perderte, y el
mantenerse humilde es ser ensalzado.
El epicuro que se deleita con las delicias del mundo pien-
sa poco en aquellas criaturas que un día van a ser testigos
contra él.
John Bunyan
(1628-1688)

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