Mensaje Cristiano – Piedrita

“Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.” Hebreos 12:1

Estábamos de vacaciones en Córdoba y disfrutábamos de la frescura del río San Antonio. Un río bajo, donde Juampi y Connie podían estar tranquilos. Toda mi vida fui un sujeto de ciudad. Con lo cual mi contacto con la naturaleza siempre estuvo muy limitado y bien controlado. Y en cada campamento o pic nic siempre mantuve la misma consigna: nunca andar descalzo. Las plantas de mis pies son muy sensibles (por la falta de andar descalzo), por eso siempre ando en ojotas o zapatillas.

El río San Antonio era muy tranquilo y bajo, un río que sentado me llegaba al pecho. Eso nos permitía jugar con los chicos sin riesgos. Pensamos en todo con Miri, excepto en mis pies. Como todo río tiene piedras en su lecho y en sus orillas. Piedras grandes y piedritas. Y entrar o salir del río cargando a Juampi se hacía complicado y doloroso. Las piedras lastimaban mis plantas y me hacían caminar incómodo. Y como un callo no se forma en una semana, me acostumbré a caminar más despacio, a mirar donde ponía el pie y a pisar con cuidado. Pero las piedras seguían molestando mi andar.

Norma, una amiga me dijo: Esto lo vas a poder usar para un devo. Y recordé este texto de hebreos. Jamás correría una carrera sin las zapatillas adecuadas, mucho menos, descalzo en un río de Córdoba. Porque seguramente abandonaría antes de terminar.

Lo que me hizo pensar que muchas veces, en nuestra vida cristiana, no aplicamos el mismo concepto. En lugar de prepararnos para andar de la mejor manera, no s acostumbramos a caminar con piedras en los pies. Y mantenemos el lastre del pecado que nos asedia en cada paso.

Como creemos que no son pecados graves o significativos, los desestimamos. Y se convierten en esas piedritas que se clavan en la planta del pie y que dificultan el paso. La indiferencia, la falta de oración, la inestabilidad emocional, la falta de pasión por Dios, los pecados no confesados hacen esto. No te das cuenta, pero te lastiman, te molestan, te frenan y te retrasan.

REFLEXIÓN — Liberate de tus piedritas.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany