Paraguas Blanco NegroReflexiones – ¿Dónde Están Los Paraguasí

“Pacientemente esperé al Señor, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor” (Salmos 40:1).

La seca amenazaba toda la cosecha de cierta región. Todos estaban muy desanimados. En la iglesia, el líder religioso convocó a los miembros de la congregación a una semana de ayuno y oración. Dijo él en su sermón: “No habrá esperanzas para nosotros sino regresamos para nuestras casas y nos coloquemos delante de Dios, pidiendo a Él que nos mande lluvia. Hagamos una semana de ayuno y confiemos que Él nos contestará. En el próximo fin de semana nos reuniremos para ver el resultado de nuestra semana de oración y para agradecer al Señor por la respuesta”. Los hermanos atendieron su pedido y pasaron la semana en adoración e intercesión. En el día de la reunión, todos fueron para la iglesia y, en cuanto les vio, el líder mandó que volviesen a sus hogares. “Yo no dirigiré la reunión”, dijo el predicador, “ustedes no confían verdaderamente en Dios”.

“Pero, ayunamos y oramos con toda fe”, protestaron ellos. “Con toda fe”, retrucó el líder, “y ¿donde están sus paraguasí”

¿Hasta que punto nosotros creemos, realmente, en la respuesta de Dios a nuestras necesidadesí ¿Hasta que punto somos capaces de esperar pacientemente por la voluntad de Diosí ¿Hasta que punto conseguimos resistir sin murmuracionesí

Muchos dicen que confían en el Señor, leen la Biblia todos los días, van para la iglesia con frecuencia y… en el primero obstáculo, en el primer dilema, en la primera tempestad enfrentada, se lamentan y dicen que Dios no se importa con ellos.

Quien crea, con una fe genuina, no desiste, no se exaspera, no se abate. Simplemente espera con paciencia que la voluntad y el tiempo de Dios traigan la respuesta. El Señor siempre contesta, hoy o mañana, pero, no fallo jamás.

¿Dónde están los paraguas de nuestra fe?

1 COMENTARIO

  1. Excelente, los hijos de Dios no debemos de perder al Confianza en nuestro Señor y esperar con paciencia la lluvia temprana y la tardia.
    asi lo dice su palabra en el libro de Santiago.

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