gratitud-en-la-biblia“TEMED AL SEÑOR VOSOTROS SUS SANTOS, PUES NADA FALTA A LOS QUE LO TEMEN” (Salmo 34:9)

La Actitud de Gratitud en la Biblia

Marta, de cuatro años, abrazaba una muñeca en cada brazo. Alzando la vista a su madre, preguntó: “Mamá, ¿cómo es que no dejo de amarlas y ellas nunca me aman a mí?”. Cuando hacemos un esfuerzo extraordinario con algo bonito para alguien, es descorazonador no obtener respuesta. Por otro lado, cuando responden con gozo y aprecio, esto justifica nuestros esfuerzos y nos anima a querer hacer aun más por ellos. Jesús prometió: “…todo lo que pidáis al Padre en mi Nombre, Él os lo (dé)[dará]” (Juan 15:16b). Pero como todos los dadores, Dios busca una actitud de gratitud.

El rey David supo que no valía “un real” sin Dios. Tenía problemas con todo tipo de asuntos morales y familiares. Pero tuvo una cosa a su favor: nunca dejó de alabar a Dios. Él dijo: “Bendeciré al Señor en todo tiempo…”. Y más tarde añadió: “Temed al Señor vosotros sus santos, pues nada falta a los que Lo temen” (Salmo 34:1,9).

Nota: ¡Son nuestras alabanzas, no nuestras peticiones las que nos abren las puertas hacia la bondad de Dios! Al Señor le gusta que Le den las gracias antes de que Él se involucre. David sabía que todavía sería “un recogedor de estiércol de oveja” durmiendo bajo las estrellas si el Señor no le hubiera llevado a palacio y bendecido más allá de cualquier cosa que él hubiera merecido o imaginado. ¡Es por eso que nunca dejó de alabar a Dios!

Así que, no des tus bendiciones por sentado. Cuando bebas del “riachuelo”, recuerda “la Fuente” – ¡y sé agradecido!

  • Así es; Siempre nuestras peticiones sean conocidas delante de Dios, en toda oracíón y ruego y con acción de gracias. Cuando levantamos al cielo nuestra voz para agradecerle todo lo que há hecho en, y por nosotros, él se goza sobre nosotros con alegría. Debemos reconocer que toda buena dádiva y todo don perfecto, desciende de lo alto, del Padre de las luces y que nada merecemos, solo es por su gracia.