La Aflicción Como Tratarla

“BIENAVENTURADOS LOS QUE LLORAN, PORQUE RECIBIRÁN CONSOLACIÓN” (Mateo 5:4)

Zig Ziglar dijo: “El día más largo de mi vida fue el que siguió a la muerte de mi hija. Al hacer los preparativos para su funeral tuve que escuchar a un vendedor charlatán que me aseguró unas treinta veces que él no era un vendedor. Dos veces tuve que abandonar la habitación porque simplemente no podía soportarle.

La noche anterior, medio dormido y medio despierto, estuve pensando todo el tiempo en que mi hija se preguntaba cuándo iría su papá a buscarla. A la mañana siguiente fui a dar un paseo, y me encontré orando y llorando todo el rato. Cuando volví, el Señor me habló de una manera tan clara: “Ella está bien. Está conmigo, y tú también estarás bien. Yo soy todo lo que necesitas. Sigue andando, sigue orando y sigue llorando”…

Jesús dijo: “Bienaventurados los que lloran, porque recibirán consolación” (Mateo 5:4). La aflicción te permite aceptar las emociones como vienen, expresar tu dolor y superarlo. Recobrarse no sucede de la noche a la mañana, es proporcional a la importancia de la pérdida: sólo las pequeñas son lloradas y sanadas rápidamente.

Mientras que la tristeza y las pérdidas son experiencias que no pueden ser solucionadas, también son vivencias que no necesitas pasar tú solo. Escucha: “No temas… Yo estaré contigo… y si por ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás… Porque… eres honorable y Yo te he amado…” (Isaías 43:1b,2b-4). El sol volverá a brillar y tu felicidad regresará; ¡es Dios Quien te lo promete!

Espero que tengas un día sobrenatural en Cristo Jesús, y sepas de parte de Dios que el te cuida como a la niña de sus ojos. Dios ha prometido, estar con nosotros siempre todos los días de nuestra vida. Amen

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