Pastor Clínicamente Muerto Durante 5 Minutos Vuelve Tras Oración

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Vasile Cimpean (Foto: AG News)

Vasile Cimpean sufrió un paro cardíaco y fue declarado muerto.

El testimonio de vida y fe del refugiado rumano y pastor Vasile Cimpean es una poderosa ilustración de cómo Dios actúa en nuestros momentos más oscuros y nos llama a seguir un camino más grande que nosotros mismos.

En 1986, Cimpean y su familia llegaron a Estados Unidos buscando refugio de un régimen comunista opresivo. Poco sabía Cimpean que en el transcurso de los años, no solo se convertiría en un asistente pastoral, sino que lideraría su propia iglesia en Portland, Oregón.

Sin embargo, fue el evento en 2010 que lo marcaría para siempre. Mientras servía la comunión en un servicio dominical, sufrió un paro cardíaco. Clínicamente muerto durante cinco minutos, fue a través de la rápida intervención y las oraciones de los presentes que volvió a la vida.

La experiencia de Cimpean nos recuerda a todos nosotros la promesa de Dios en Juan 10:10, «El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia». El maligno puede tener planes para destruirnos, pero Dios tiene planes para prosperarnos.

Estos milagros son más que simplemente pruebas de la existencia de Dios. Son recordatorios de que cada vida tiene un propósito en el reino de Dios. Para Cimpean, su milagrosa supervivencia no solo lo llevó a una renovada dedicación a Dios, sino que también lo inspiró a dejar su carrera en ingeniería para dedicarse completamente al ministerio.

Esta es la reflexión y desafío que nos deja la experiencia de Cimpean: En medio de las pruebas y las dificultades, ¿estamos dispuestos a escuchar el llamado de Dios para nuestras vidas? Cuando enfrentamos obstáculos, ¿vemos más allá de ellos hacia la promesa y el propósito de Dios para nosotros?

Para concluir, cada uno de nosotros tiene una historia de fe para contar. No importa cuán grande o pequeña sea nuestra experiencia, cada una puede ser un poderoso testimonio del amor y la fidelidad de Dios. Desafío a cada uno de nosotros a reflexionar sobre nuestra propia historia de fe. ¿Cómo podemos utilizar nuestras experiencias para inspirar a otros y difundir la bondad de Dios? Este es nuestro llamado como seguidores de Cristo.