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    La Biblia y los extraterrestres: ¿Qué dice la Biblia sobre los OVNIS?

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    En la búsqueda por comprender el cosmos y nuestro lugar en él, la humanidad se ha maravillado y cuestionado acerca de la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de objetos voladores no identificados, conocidos como OVNIS. Estas interrogantes han despertado el interés de la ciencia, la cultura popular y también han llegado a ser objeto de reflexión para aquellos que siguen una cosmovisión bíblica. La pregunta sobre si existen seres extraterrestres o naves espaciales más allá de nuestro planeta es, sin duda, un tema que ha capturado la imaginación de muchas personas y ha generado una diversidad de teorías y especulaciones.

    A pesar de ello, para quienes basamos nuestra fe y comprensión del mundo en la Palabra de Dios, es esencial acercarnos a esta interrogante con una perspectiva fundamentada en la revelación divina. La Biblia es la fuente primordial de verdad y sabiduría para los cristianos, y es allí donde encontraremos la base para entender estas cuestiones de manera coherente y espiritualmente poderosa.

    En este escrito, nos embarcaremos en un viaje a través de las Escrituras, buscando entender la creación de Dios, la singularidad de la tierra y la humanidad, la caída y la maldición, y la esperanza de redención. Al hacerlo, buscaremos comprender si la Biblia proporciona evidencia directa sobre la existencia de seres extraterrestres u OVNIS, y cómo nuestra comprensión de la creación divina puede influir en nuestras perspectivas sobre estos temas.

    Es importante recordar que la búsqueda de respuestas a estas interrogantes no debe distraernos de nuestra misión y propósito como seguidores de Cristo. La Gran Comisión nos llama a predicar el Evangelio a todas las naciones y llevar la esperanza de salvación a cada ser humano en la tierra. A medida que nos adentremos en este texto, mantendremos en mente el desafío misionero que enfrentamos como cristianos, priorizando nuestra tarea de proclamar el mensaje redentor de Cristo a un mundo que necesita la luz y el amor de Dios.

    Así pues, con corazones abiertos a la Palabra de Dios y una actitud de humildad ante los misterios del universo, emprendemos este recorrido bíblico en busca de respuestas y perspectivas sobre la existencia de extraterrestres y OVNIS, confiando en que nuestras conclusiones nos llevarán a una comprensión más profunda de la grandeza y el propósito del Creador en su obra.

    1. La creación de Dios

    El primer tópico nos invita a sumergirnos en la narrativa bíblica sobre la creación de Dios. En Génesis 1:1, encontramos las palabras fundamentales que establecen la base de todo nuestro entendimiento: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra». Este versículo inicial resalta la soberanía y el poder de Dios como el Creador de todo lo que existe, tanto en el cielo como en la tierra.

    La Biblia continúa detallando el proceso creativo de Dios en seis días, afirmando que cada elemento de la creación es producto de Su palabra y voluntad. En cada etapa de la creación, Dios declaró que lo que había hecho era “bueno” (Génesis 1:4, 10, 12, 18, 21, 25), culminando en la creación del ser humano, a quienes creó a Su imagen y semejanza (Génesis 1:27).

    La creación de Dios es única y específica, y la humanidad, como corona de Su creación, ocupa un lugar especial en Su plan. En el Salmo 8:3-4, el salmista reflexiona sobre la grandeza del Creador y la posición privilegiada del ser humano en el universo: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?”.

    Esta comprensión de la creación de Dios nos lleva a entender que Él diseñó este vasto y maravilloso universo para Su gloria y propósito. En Isaías 45:18, se nos recuerda que Dios no creó el mundo en vano, sino con un propósito divino: “Porque así dice Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro”.

    Esta perspectiva de la creación bíblica nos invita a maravillarnos ante la sabiduría y el poder de Dios. Al reconocer que Él es el Creador de todo lo que existe, podemos afirmar que ningún otro ser o entidad tiene la capacidad de crear y controlar el universo. La idea de la existencia de seres extraterrestres con poderes creadores equivaldría a equipararlos con el mismo Dios, lo cual es incompatible con las enseñanzas bíblicas.

    Además, la Biblia también destaca la singularidad de la tierra como el lugar escogido por Dios para la vida humana. Salmo 115:16 proclama: “Los cielos son los cielos de Jehová; y ha dado la tierra a los hijos de los hombres”. La tierra fue específicamente creada y designada por Dios como el hábitat para la humanidad.

    La narrativa bíblica sobre la creación de Dios nos enseña que Él es el único Creador del universo, y que la tierra es el lugar especial donde Él ha establecido la vida humana. Esta comprensión nos guía hacia una perspectiva coherente y bíblica sobre la posibilidad de existencia de seres extraterrestres u OVNIS. Continuemos explorando más aspectos bíblicos para responder esta interrogante desde una perspectiva apologética y fundamentada en la Palabra de Dios.

    2. La Singularidad de la Tierra y la Humanidad en la Creación Divina

    Para entender la cuestión de la singularidad de la tierra y la raza humana en la creación divina, nos basaremos en las Escrituras, que son nuestra guía infalible para entender los propósitos de Dios en la creación. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, la Biblia revela la majestuosidad y la intencionalidad con la que Dios formó el universo y, en particular, la tierra.

    Desde el inicio mismo de la Biblia, el libro de Génesis, somos presentados a la singularidad de la tierra como el lugar especial que Dios escogió para la vida humana y su relación con Él. En Génesis 1:1, leemos: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Dios, como el Creador soberano, formó el universo y la tierra, estableciendo un lugar único para la humanidad.

    En Génesis 1:26-27, encontramos un pasaje clave que revela la singularidad de la raza humana: “Entonces dijo Dios: Hagamos al ser humano a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”.

    Esta poderosa declaración nos muestra que Dios creó a la humanidad a Su imagen y semejanza, dotándonos de una naturaleza moral y racional única entre todas las criaturas. No encontramos en la Biblia ninguna otra mención explícita de seres morales y racionales en otros planetas o sistemas solares. La Biblia se centra en la relación entre Dios y la humanidad en la tierra, revelando el plan de redención a través de Jesucristo para todos los seres humanos.

    La singularidad de la tierra y la humanidad también se destaca en la enseñanza bíblica sobre el papel especial que la tierra tiene en el plan divino. En Salmo 115:16, leemos: “Los cielos son los cielos de Jehová; y ha dado la tierra a los hijos de los hombres”. Esta afirmación subraya que la tierra fue diseñada específicamente para la humanidad, y Dios la entregó como morada para Sus criaturas.

    Además, en Isaías 45:18, encontramos otro versículo revelador: “Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó”. Este versículo enfatiza que Dios no creó la tierra en vano, sino con un propósito específico: que fuera habitada por seres humanos.

    La Biblia nos presenta la tierra como un lugar especial en el corazón de Dios, un lugar donde Su amor y plan redentor se manifiestan. Es aquí donde se llevó a cabo la Encarnación de Jesucristo, donde Él murió y resucitó para la salvación de la humanidad (Juan 3:16; 1 Timoteo 2:5-6). Esta singularidad de la tierra y la humanidad, enfocada en la obra redentora de Cristo, no se encuentra en ninguna otra parte del cosmos según la revelación bíblica.

    La Biblia no menciona específicamente la existencia de vida extraterrestre con características morales y racionales. En cambio, enfatiza la singularidad de la tierra y la raza humana en la creación divina, mostrando que Dios diseñó la tierra como un lugar único y especial para la humanidad. Nuestra comprensión bíblica nos lleva a reconocer la importancia de centrarnos en nuestro papel como seguidores de Cristo en este mundo, compartiendo el mensaje del Evangelio con todos los seres humanos, mientras confiamos en la providencia y el plan divino para el cosmos que solo Dios conoce en su totalidad. Como cristianos, nuestro llamado es ser luz y esperanza en esta tierra, proclamando el amor y la redención de Cristo, sin que ello nos distraiga de la realidad y responsabilidades que Dios nos ha encomendado aquí en la tierra.

    3. La Caída y la Maldición: Cómo la Caída del Hombre Afectó a Toda la Creación

    Para abordar la influencia de la caída del hombre en la perspectiva sobre la existencia de seres en otros planetas, es esencial recordar el relato bíblico de la creación y la caída en Génesis. Desde el principio, Dios creó un mundo perfecto y armonioso, donde el hombre vivía en comunión con Él y con la creación. Sin embargo, la desobediencia de Adán y Eva introdujo el pecado y la maldición en la tierra, afectando no solo a la humanidad sino a toda la creación.

    1. La Maldición por la Desobediencia:

    El libro de Génesis relata cómo, después de que Adán y Eva pecaran, Dios pronunció una maldición sobre la tierra y todo lo creado. Génesis 3:17-19 declara: “Maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás”.

    Esta maldición afectó no solo la relación del hombre con la tierra y su trabajo, sino también la relación de toda la creación con la humanidad. Romanos 8:20-22 nos enseña que la creación fue sometida a la vanidad y la esclavitud del pecado debido a la caída del hombre, y que anhela ser liberada de la corrupción para alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

    2. El Sufrimiento de la Creación:

    A raíz del pecado, la creación se sumió en el sufrimiento y la corrupción. La naturaleza fue afectada por la maldición, y el dolor, la enfermedad, el hambre y la muerte se convirtieron en parte de la experiencia humana y de todo ser viviente en la tierra. La creación misma gime y sufre en agonía, esperando su redención final (Romanos 8:22).

    3. La Perspectiva Sobre Seres en Otros Planetas

    Dado que la maldición afectó a toda la creación, es razonable considerar que cualquier forma de vida extraterrestre, en caso de existir, también estaría sujeta a las consecuencias de la caída. Si bien la Biblia no ofrece una respuesta explícita sobre la existencia de seres extraterrestres, podemos inferir que, si existieran, también experimentarían el sufrimiento y la maldición resultado del pecado.

    Además, la Biblia enfatiza que Jesucristo vino a la tierra para redimir a la humanidad y restaurar toda la creación (Colosenses 1:19-20). La obra redentora de Cristo tiene un alcance cósmico, y su sacrificio en la cruz no solo tiene implicaciones para los seres humanos, sino para toda la creación. En Apocalipsis 21:5, Dios promete: “He aquí, yo hago nuevas todas las cosas”.

    A medida que reflexionamos sobre la caída y la maldición, y su influencia en nuestra perspectiva sobre la existencia de seres en otros planetas, debemos recordar que la Biblia nos presenta una historia completa de la creación, la caída y la redención. Aunque la Biblia no da una respuesta definitiva sobre la existencia de vida extraterrestre, sí nos muestra la realidad del sufrimiento y la maldición que afecta a toda la creación debido al pecado.

    Como cristianos, nuestro enfoque principal no debe estar en buscar vida extraterrestre, sino en comprender la grandeza de nuestro Creador y llevar el mensaje redentor de Cristo a toda la humanidad en la tierra. Nuestra misión es compartir el Evangelio y ofrecer esperanza y redención a aquellos que aún no conocen a Cristo.

    Al analizar estas interrogantes, podemos encontrar consuelo en saber que, a través de la obra de Cristo, Dios está obrando para restaurar toda la creación y eliminar la maldición del pecado. En este conocimiento, debemos vivir con una expectativa esperanzadora de la gloriosa liberación que está por venir, donde Dios hará nuevas todas las cosas. Mientras tanto, como hijos de Dios, estamos llamados a ser luz y sal en un mundo que necesita experimentar la redención y el amor de nuestro Salvador.

    4. La redención y la esperanza

    El cuarto tópico nos invita a reflexionar sobre la relación entre la obra redentora de Cristo y la creación, así como la esperanza que tenemos en su regreso para la liberación y restauración de toda la creación. La Biblia nos ofrece una perspectiva única y esperanzadora sobre este tema, y nos revela el propósito redentor de Dios tanto para la humanidad como para la tierra.

    1. La Redención y la Creación:

    Desde el principio de la creación, Dios mostró su intención de redimir y restaurar tanto a la humanidad como a la creación entera. La Biblia nos enseña que, debido al pecado del hombre, toda la creación fue sometida a la maldición (Génesis 3:17-19; Romanos 8:20-22). Más aún, en medio de esta maldición, Dios prometió una esperanza de redención a través de la simiente de la mujer (Génesis 3:15). Esta simiente se cumplió en Cristo, quien vino a redimirnos y restaurar nuestra relación con Dios (Gálatas 4:4-5).

    2. La Obra Redentora de Cristo:

    La muerte y resurrección de Jesucristo representan la obra redentora más grande y poderosa que la humanidad haya conocido. La cruz de Cristo es el centro de nuestra fe cristiana, y a través de su sacrificio, Él pagó el precio por nuestros pecados y nos reconcilió con Dios (Colosenses 1:19-20; 1 Pedro 3:18). La obra redentora de Cristo no solo se aplica a la humanidad, sino también a toda la creación (Romanos 8:19-21). Su victoria sobre el pecado y la muerte trae la esperanza de que toda la creación será liberada y restaurada en su plenitud.

    3. La Esperanza de la Restauración:

    La Biblia nos presenta una esperanza maravillosa de que la creación misma será liberada de la maldición y restaurada a su estado original de armonía y perfección cuando Cristo regrese. La Escritura nos dice que, en ese día, “los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3:10). Pero, esta destrucción no es el fin, sino el inicio de una nueva creación (Apocalipsis 21:1). Dios nos promete un cielo y una tierra nuevos, donde “no habrá más muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor” (Apocalipsis 21:4). Será un lugar de plena restauración y bendición, donde la creación entera experimentará la libertad de la maldición y la gloria de Dios (Romanos 8:21).

    Imagina un hermoso jardín que, a lo largo del tiempo, fue afectado por la contaminación y el descuido humano. Las plantas se marchitaron, los ríos se contaminaron y la belleza del jardín se desvaneció. No obstante, un jardinero amoroso y compasivo se propone restaurar este lugar a su gloria original. Limpia la contaminación, riega las plantas secas y trabaja con cuidado y dedicación para devolver al jardín su belleza y esplendor. Así como el jardinero trabaja para restaurar su jardín, Dios trabaja para redimir y restaurar toda la creación, liberándola de la maldición y devolviéndola a su diseño original.

    La obra redentora de Cristo nos muestra el amor y la misericordia de Dios hacia toda la creación. Como cristianos, tenemos una esperanza viva en la promesa de que, cuando Cristo regrese, toda la creación será liberada de la maldición y restaurada en su plenitud. Nuestra responsabilidad es vivir con esta esperanza en nuestros corazones y ser mayordomos responsables de la tierra que Dios nos ha confiado. A través de nuestras acciones y decisiones, podemos reflejar el cuidado y la restauración que Dios tiene para toda la creación. Mientras esperamos con anhelo la venida de nuestro Señor, trabajemos para ser agentes de redención y restauración en nuestro mundo, proclamando el Evangelio y extendiendo el amor y la gracia de Dios a cada rincón de la tierra. En medio de un mundo que anhela la redención, seamos portadores de esperanza y luz, apuntando hacia el glorioso día en que toda la creación adorará a su Creador en plena restauración y armonía.

    5. Interpretación Bíblica – Abordando Preguntas No Directamente tocadas en la Biblia

    Cuando nos enfrentamos a preguntas que la Biblia no trata directamente, es esencial aplicar principios teológicos sólidos y una postura de humildad y dependencia en la revelación divina. La interpretación bíblica adecuada es una tarea crucial para comprender temas complejos y desarrollar una cosmovisión coherente y centrada en Dios.

    1. La Biblia como Palabra de Dios:

    Como cristianos, creemos que la Biblia es la Palabra inspirada y autoritaria de Dios. 2 Timoteo 3:16 nos enseña que “toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia.” La Palabra de Dios nos proporciona los principios y verdades fundamentales que necesitamos para discernir y abordar preguntas, incluso aquellas que no se mencionan explícitamente en la Biblia.

    2. Princípios Teológicos:

    La interpretación bíblica implica la aplicación de principios teológicos y hermenéuticos adecuados. Al enfrentar cuestiones sin respuesta directa, debemos buscar principios fundamentales en las Escrituras que arrojen luz sobre el tema en cuestión. Por ejemplo, la doctrina de la creación revela que Dios es el Creador soberano de todo el universo, lo que nos lleva a reflexionar sobre su papel en la existencia de vida más allá de la tierra.

    3. La Revelación General y Especial:

    La Biblia nos enseña que Dios se ha revelado tanto a través de la creación (revelación general) como a través de su Palabra escrita (revelación especial). Romanos 1:20 declara: “Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado”. Al contemplar preguntas sobre extraterrestres u OVNIS, debemos reconocer la capacidad de Dios para revelarse en la creación y en su Palabra.

    4. Reconociendo los Límites Humanos:

    Es importante reconocer que, como seres humanos finitos, nuestra comprensión y conocimiento están sujetos a limitaciones. Isaías 55:8-9 nos recuerda: “Porque mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, ni sus caminos son mis caminos —afirma el Señor—. Así como los cielos son más altos que la tierra, también mis caminos son más altos que los caminos de ustedes, y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos.” Debemos mantenernos humildes y reconocer que existen misterios que solo Dios comprende plenamente.

    5. La Centralidad de Cristo:

    Cristo es el centro de nuestra fe y doctrina. Colosenses 2:2-3 nos anima a tener una comprensión plena de “la verdad que es según la piedad; en cuanto a Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.” Al evaluar temas complejos, recordemos que todo debe estar centrado en la persona y obra de Cristo, buscando honrarlo en todas nuestras reflexiones y conclusiones.

    6. La Importancia de la Fe y Confianza en Dios:

    Ante preguntas sin respuestas claras, debemos recordar que nuestra fe y confianza en Dios deben permanecer inquebrantables. Proverbios 3:5-6 nos insta a confiar en el Señor con todo nuestro corazón y no apoyarnos en nuestro propio entendimiento, sino a reconocerlo en todos nuestros caminos. Incluso cuando enfrentamos misterios y cuestiones sin respuesta, podemos confiar en que Dios tiene el control y que su sabiduría y conocimiento trascienden los límites de nuestra comprensión humana.

    En nuestra búsqueda de respuestas sobre la existencia de extraterrestres y OVNIS, mantengamos una postura de humildad y dependencia en la revelación divina. La interpretación bíblica sólida y la aplicación de principios teológicos nos guiarán en nuestra reflexión sobre temas complejos. Recordemos siempre que Dios es el Creador soberano de todo el universo y que su Palabra nos proporciona las verdades fundamentales que necesitamos para comprender su propósito y plan para la creación.

    Como cristianos, debemos mantenernos firmes en nuestra fe en Cristo y en la centralidad de su obra redentora. Aunque puedan surgir preguntas sin respuesta directa, pongamos nuestra confianza en Dios y sigamos enfocados en nuestra misión de llevar el Evangelio a todos los rincones de la tierra.

    Al responder estas interrogantes, recordemos siempre que nuestra comprensión está limitada, pero podemos encontrar consuelo y confianza en el conocimiento de que Dios tiene el control de todo lo que está más allá de nuestra comprensión. En última instancia, busquemos glorificar a Dios en todas nuestras reflexiones y acciones, confiando en su sabiduría y amor insondables.

    6. Desafío Misionero

    Como cristianos, nuestra fe en Cristo y nuestro compromiso con el Evangelio deben ser el núcleo de nuestra existencia y la guía para enfrentar cualquier interrogante que surja en nuestra búsqueda de entendimiento. Si bien las cuestiones relacionadas con la existencia de extraterrestres y OVNIS pueden ser fascinantes y desafiantes, no debemos permitir que estas distracciones nos aparten del supremo mandato de Cristo para la Iglesia: predicar el Evangelio a toda criatura en la tierra.

    El Señor Jesús, en su gran comisión, nos encargó en Mateo 28:19-20: “Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que os he mandado. Y yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Esta es una misión trascendental que nos impulsa a proclamar las buenas nuevas de salvación a cada rincón de la tierra.

    Imaginemos por un momento que encontremos pruebas definitivas de vida extraterrestre o avistamientos verdaderos de OVNIS en algún lugar del universo. Si bien esto sería un descubrimiento asombroso, no debería desviar nuestra atención del llamado que tenemos como embajadores de Cristo en este mundo. Nuestro enfoque debe ser llevar la esperanza y salvación del Evangelio a todos, sin importar las incógnitas del universo.

    El apóstol Pablo en Romanos 10:14-15 nos recuerda: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”

    Nuestra preocupación principal debe ser compartir la verdad transformadora del Evangelio con aquellos que están perdidos, sin esperanza y necesitados de la gracia de Dios. El apóstol Pedro también nos insta a estar siempre listos para dar razón de nuestra esperanza en Cristo, con mansedumbre y reverencia (1 Pedro 3:15). No importa cuán vasto y misterioso sea el universo, nuestra fe se basa en un Dios todopoderoso y amoroso que envió a su Hijo para redimir a la humanidad.

    Es esencial mantener el enfoque en nuestra comisión como cristianos y evitar que las preguntas sobre extraterrestres y OVNIS nos desvíen de la tarea primordial de proclamar a Cristo. Imaginemos por un momento a un extraterrestre escuchando nuestro mensaje de salvación. ¿No sería esta una oportunidad única y asombrosa para llevar la esperanza de la cruz a seres de otros mundos? Aunque tal escenario pudiera parecer remoto, la centralidad del Evangelio no cambia, y nuestra responsabilidad de compartirlo permanece inalterable.

    Para terminar, mientras respondemos las cuestiones sobre extraterrestres y OVNIS, recordemos que nuestra fe no se fundamenta en meras especulaciones, sino en la certeza del sacrificio redentor de Jesucristo. Nuestro desafío misionero es enfocarnos en el llamado de Cristo de llevar el Evangelio a toda criatura en la tierra, sin distraernos por las incógnitas del universo. Que nuestra pasión sea predicar la esperanza y salvación en Cristo, compartiendo el mensaje de reconciliación con un mundo necesitado de la gracia divina. Mantengamos firme nuestra fe y prosigamos con valor en esta gran tarea que el Señor nos ha encomendado, para que muchos puedan conocer el amor y la misericordia de Dios y ser salvos por su gracia.

    Pastor Carlos Vargas Valdez
    Pastor Carlos Vargas Valdezhttps://www.devocionalescristianos.org
    Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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