La Molestia de Jesús

La Molestia de Jesús

“Jesús contestó: Ustedes están confundidos y no confían en Dios. ¿Acaso no pueden hacer nada sin mí? ¿Cuándo van a aprender? ¡Tráiganme aquí al muchacho!” Mateo 17:17 (DHH)

El Señor Jesús se había transfigurado. En la cima de un monte y ante el asombro de sus tres más íntimos discípulos, por única vez en la tierra, Dios mostró su gloria y los humanos pudieron verla. ¿Cómo se puede contener el mar dentro de una tapa de coca cola? Es imposible. De la misma manera, resulta imposible poder contener al Eterno Dios dentro de un cuerpo mortal y limitado.

Sin embargo Jesucristo lo hizo. Este fue el único momento en su vida terrenal, donde lo celestial se mostró en plenitud. Tan grande era el momento que el cielo envió a Elías y a Moisés (dos íconos para los judíos) a que acompañen al Señor. ¡Qué momento de gloria y esplendo!

Cuando todo volvió a lo habitual, los cuatro hombres bajaron del monte. Fue un camino largo y cansador. Cuando llegaron al llano estaban cansados y vieron a lo lejos la multitud. Se acercaba rápido, levantando polvo. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca como para hablar, hubo gritos, acusaciones, y reclamos.

No hubo unas ¡buenas tardes! ¿Cómo anda? ¿Estás cansado? ¿Tenés ganas de atender un nuevo reclamo? Un padre hincó la rodilla en señal de respeto, pero su voz tenía urgencia y desconcierto. Tus discípulos no pudieron hacer nada, son un fracaso. No pudieron curar a mi hijo. Algunos acusaban, otros se defendían, muchos escuchaban.

En un momento Cristo levanta la mano para que se haga silencio y expresa su molestia. Esperaba más de todos. Esperaba más de sus discípulos que habían fracasado, esperaba más del padre que no tenía fe, esperaba más de la multitud que solo criticaba y chismoseaba. Y estaba cansado.

Pero aún cansado y molesto por la falta de fe de todos, viendo la necesidad del muchacho, Cristo lo sana y cierra el episodio. No hubo reproches para nadie. Y mientras leía el pasaje pensaba cual de estos personajes me estaba representando. Como quien actúo generalmente. Y me di cuenta que muchas veces, al igual que ellos, genero molestia en mi Salvador. Y le quito la sonrisa de su rostro por mi ineptitud.

El amor de Jesucristo debería motivarnos a mejorar cada día, para que podamos generar la gloria del monte, en lugar de la molestia del valle.

REFLEXIÓN ¿Qué generaste hoy?

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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