Mi vida transcurría

en la pobreza de mi ser, muerto yo vivía sin poder entender,
la hermosura divina del eterno y gran Rey.

Percibía sus destellos en su maravillosa creación, más como un vil necio,
no escuchaba la canción que entonaba dulcemente el mensaje de Su Amor.
En la rebeldía y dureza de mi malvado corazón,

culpaba a Él por la miseria de este mundo en rebelión, despreciando Su llamado, de vida nueva en Su amor.

Más cuando Su Santo Espiritu me llevo a la cruenta cruz, y comprendí la agonía terrible
que sufrió mi Rey Jesús, mi corazón entenebrecido inundado fue de Luz.

Por primera vez ví en todo su esplendor, la belleza de Aquel Omnipotente Creador, dando Su vida por mí, un perdido pecador.

Jesús, hermoso Rey, Tu hermosura veo hoy,no por que lo merezca es regalo de tu amor, que has querido manifestarla
a Tu humilde servidor.

Ahora Señor glorioso sólo una cosa te pido, morir cada día yo pueda, no estar yo ya más vivo para que tomes las riendas
de mi vida comprada por Tu sangre preciosa en la cruz derramada, para que muestres al mundo Tu Salvación consumada.

Omnisciente Dios Triuno quiero ser Tu embajador, una muestra viva de Tu Gracia donde se manifieste Tu Amor
a esas ovejas perdidas por las cuales Tu Espíritu rebosa amor y compasión y no quieres que perezcan sino que obtengan salvación.

Autor: Héctor Aldrete

Dios los re bendiga y los colme de las mejores bendiciones

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