Ser imitadores como hijos amados!

Dios me ha ministrado y hay dos cosas que quiero compartirte. El ser imitadores de Cristo, y la otra es como hijos amados. Nosotros al empezar a buscar a Dios, decimos: Señor, yo quiero ser como tú. Quiero aprender de ti. El apóstol Pablo lo menciona de nuevo: Sed imitadores de mí, como yo lo soy de Cristo. En otra oportunidad dice: sean imitadores míos, pero ¿por qué Pablo tiene esa certeza de decir eso? ¿Cuántos saben la historia del apóstol Pablo? El fue transformado, y desde el momento del cambio, decidió ser seguidor.

Dios quiere que en todo momento hagamos su voluntad y seamos sus imitadores, pero ¿de qué manera has querido tú imitar al Señor? Has querido predicar, ayudar a las personas, pero tú te dices: No lo hago tan bien como quisiera? o ?¿Por qué no veo el fruto que yo quiero? Y el Señor me habló de la segunda parte, y es que no nos sentimos hijos, ni amados, y Dios quiere que te sientas como su hijo y amado. Pero no nos podemos sentir así, si no reconocemos cuáles son las bendiciones que Dios ha dado a nuestras vidas.

Cuando ves las bendiciones, tú te puedes sentir amado. Cuando te recuerdas de ellas y las analizas, viene una señal de gratitud, una actitud positiva; cuando comienzas a verlas, el Señor quiere que las saques a luz. Cuando no tenemos nuestros ojos puestos en esas bendiciones, estamos preocupados por las que aún no tenemos, preocupados por nuestra salud, trabajo, etc. Y nos cuesta ser de buen ejemplo, yo le dije que quería empezar a recordarme de las bendiciones que El me ha dado, y empecé a recordar cada una, y le dije: Señor, desde muy pequeña tú me visitaste en mi cuarto, te diste a conocer como Dios Padre aun antes de recibir a tu hijo Jesús.

El Señor quiere hacerte sentir hijo amado, y te cautivó antes para que tú le puedas servir e imitar. ¿Cuántas veces has dicho?: Yo quiero imitar al Señor Quiero que repitas: Señor, ayúdame a sentirme un hijo amado. Amén.

Tú necesitas tener conocimiento de quién es Dios, necesitas conocerlo a El. Posiblemente ya llevas mucho tiempo conociendo de El, pero no lo conoces a El. Para que puedas ser del Señor, tienes que conocerlo a El, y el fruto que vamos a dar es amor. ¿Cómo vamos a saber si una persona es de Diosí No sólo si confiesa que Jesucristo ha venido en carne, sino también que ame, que tenga amor, ese es el fruto del Espíritu Santo. Tiene que dar fruto, entonces no sólo lo vamos a dar, sino también nos vamos a sentir ¡hijos amados!

1 Juan 4 . Conocemos la fuente del amor. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor será perfeccionado en nosotros. ¿De qué manera las personas pueden decir que sí hay un Diosí Por el fruto que nosotros demos. Si tú amas al prójimo, las personas podrán decir: Sí hay un Dios, sí existe, sí es real. El fluir del poder de Dios es porque ¡nos amamos!

Entonces, cuando la palabra dice: Ser imitadores de mí como hijos amados, nosotros tenemos que testificar de un Dios que nos amó a nosotros primero, testificar de El. Así que comienza a hacer tu lista de todas esas bendiciones y tenla cerca para que cuando el Señor te dé la oportunidad, tú puedas decir todo esto ha hecho el Señor por mí.

Pastora Sonia Luna

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