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Habéis sido comprados por precio.1 Corintios 6:20; 7:23.


Como Moisés levantó la serpiente en el desierto,así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,para que todo aquel que en él cree,no se pierda, mas tenga vida eterna.Juan 3:14-15.

 

Comprados a alto precio – El Devocional Hablado  

 

Quince siglos antes de Jesucristo, Dios hizo caer un castigo sobre Egipto: en una misma noche todos los primogénitos debían morir. En su gracia Dios reveló al pueblo de Israel, que vivía en esclavitud, un medio de salvación: bastaba inmolar un cordero y poner su sangre en los dos postes y en el dintel de la puerta de entrada de sus casas. Dios había dicho: “Veré la sangre y pasaré de vosotros” (Éxodo 12:13). ¿Por qué este extraño medio de preservación? Porque esta sangre prefiguraba la de Cristo, derramada en la cruz del Gólgota.

 

Más tarde, en el desierto, los israelitas protestaron y Dios envió serpientes. Todos los que eran mordidos por ellas morían. Pero en su gracia soberana Dios mandó a Moisés que colocara una serpiente de bronce sobre un asta y declaró: “Cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá” (Números 21:8). Y así ocurrió.

 

Esas conmovedoras imágenes nos son explicadas por Jesús mismo en los dos versículos de la fecha. Debemos reconocer que merecemos la muerte, como el israelita de otros tiempos, y creer que el sacrificio de Cristo satisfizo plenamente las exigencias divinas. Somos salvos por gracia, por medio de la fe, y esto no viene de nosotros, pues es “don de Dios” (Efesios 2:8). 

 

Nunca olvidemos que si a nosotros no nos cuesta nada esta salvación, es porque costó infinitamente caro a Aquel que nos salvó.