la_alegria_de_vivir3Reflexiones – Alegría Perpetua

“Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre” (Salmos 16:11).

Se cuenta que una mujer, descubierta por un misionero en un lugar remoto de África Central, inesperadamente comenzó a mostrar grande júbilo cuando Jesús le fue presentado.  Ella repetía sin parar: “OH, era Él que aparecía frecuentemente en mis oraciones.  Yo no sabía quien era, pero siempre me llenaba el corazón de alegría.”

El grande poeta Gióia Junior bien describió la figura de Cristo en un de sus famosos poemas: “Jesús — Señor de los señores, ¡Eres nuestra alegría!  ¡Eres nuestra alegría!  ¡Eres nuestra alegría!” Sí, en todos los momentos y en todas las situaciones, el Señor siempre será nuestra alegría.  Si estamos pasando momentos de grandes conquistas y victorias, Es nuestra alegría.  Si las luchas nos rodean, si el dolor nos afloja, si el cansancio y las frustraciones nos abaten, también en ésas circunstancias el Señor es un momento maravilloso de alegría.

En las profundidades de África, sin conocerlo, aquélla mujer se regocijaba de alegría en el Señor.  En nuestro hogar, conociéndolo bien y sabiendo que está junto a nosotros, mucho más motivos tenemos de alegrarnos en Su presencia.  aun cuando la tristeza nos cerque por todos los lados,en Cristo alcanzamos la plenitud de la alegría.

Durante nuestro día de trabajo, Es nuestra alegría.  En los momentos de estudio, Es nuestra alegría.  Al estar en casa, en los trabajos domésticos, Es nuestra alegría.  Al viajar para ver a un pariente o un amigo querido, Es la nuestra alegría.  Al estar en la iglesia, predicando, testificando, cantando alabanzas, orando, Es nuestra alegría.

¡Cuanta alegría!  El Señor ha sido, todos los días, mi grande alegría.

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