Devocional – Siempre Gozosos

El creyente consagrado a Cristo experimentará un gozo genuino ante las promesas del Señor y no reparará en gozarse durante su vida de servicio, pues tiene esperanza en esta vida y en la venidera (Romanos 12.12).

Esto es lo que enseña el apóstol Pablo en 1 Timoteo 4.7, 8 cuando dice: «Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal de poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera».

El cristiano que se goza en la esperanza, también aceptará el sufrimiento durante los momentos de tribulación y más cuando sabe que todo obra para bien a los que aman a Dios, esto es a los que conforme a sus propósitos son llamados.

Es bueno recordar que la esperanza mitiga el sufrimiento. «Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios» (Romanos 8.18).

De igual manera como se espera que un creyente consagrado, sea un creyente amoroso, hacedor de lo bueno, diligente en el servicio, gozoso en la esperanza y sufrido en la tribulación, también se espera de él que sea constante en la oración.

En el libro de los Hechos encontramos algunos pasajes que nos muestran el deseo y la constancia en la oración de los creyentes consagrados (Hechos 2.42, 46, 47; 6.4; 12.5, 12). No hay mayor prueba de madurez espiritual que pasar victoriosos por este requerimiento del Señor. Ora sin cesar (1 Tesalonicenses 5.17).

Colaboración del pastor José R. Mallén Malla

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