Imitadores de Dios y JesusReflexiones – Sin Recelo De Ser Imitado

Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1).

Un hombre estaba caminando por la nieve honda cuando oyó la voz de su hijo mayor: “Voy a seguir el camino del papá”. Estaba intentando seguir las marcas dejadas por el padre y sus dos hermanos más jóvenes hacían el mismo. El padre fue para casa y, por la noche, buscó a Dios en oración, reflexionando: “Si yo guío a mis hijos aquí, quiero guiarlos también para el Cielo.”

¿Hasta que punto tenemos la conciencia que somos una referencia para nuestros hijosí ¿Hemos estado listos para ser una bendición en sus vidasí ¿Hemos intentado no decepcionarlos, siendo motivo de vergüenza para nuestro Señor Jesucristo?

Cuando actuamos con indiferencia a las cosas de Dios, podremos lamentarnos en el porvenir de  que nuestros hijos aprenderán de nosotros. Cuando somos negligentes en la obra del Señor, mostramos a nuestros hijos que pueden hacer el mismo. Cuando mentimos y somos infieles, nuestros hijos crecen sin el compromiso de una vida pura y verdadera. Y, cuando despertemos y percibamos qué nuestros seres queridos andan por caminos malos, solo nos quedará llorar y reconocer que la culpa es, casi toda, nuestra.

Si queremos ver nuestros hijos arando siempre el camino del bien, entonces, cuidemos para que aprendan eso a través de nuestras actitudes. Si queremos que jamás se desvíen de la verdad, no permitamos que nos vean engañando y mintiendo. Si anhelamos verlos exitosos, respetados, admirados por todos, entonces  fuguemos de la falsedad, de los caminos tortuosos, de las tinieblas escondidas atrás de las trampas coloreadas y brillantes de este mundo. Nuestra vida victoriosa los inspirará a seguir caminos idénticos.

¿Usted se alegrará al saber qué sus hijos lo imitan?

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