La olla del profetaLa Palabra de Dios es la respuesta


“¡…HAY MUERTE EN ESA OLLA!…”
 (2 Reyes 4:40)

 

La Biblia narra: Eliseo volvió a Gilgal cuando había mucha hambre en la tierra. Los hijos de los profetas estaban con él, por lo que dijo a su criado: Pon una olla grande y haz potaje… Uno de ellos salió al campo a recoger hierbas, halló una como parra montés y llenó su falda de calabazas silvestres. Regresó y las rebanó en la olla del potaje, pues no sabía lo que era. Después sirvió para que comieran los hombres. Pero sucedió que al comer ellos de aquel guisado, empezaron a gritar: ¡Hombre de Dios, hay muerte en esa olla! Y no se lo pudieron comer. Entonces Eliseo dijo: Traed harina. La esparció en la olla y dijo: Da de comer a la gente. Y no había ya ningún mal en la olla” (2 Reyes 4:38-41).

            Fíjate lo que echaron en la olla para contrarrestar el veneno: “harina”, que representa la Palabra de Dios, “el pan de vida”. En lugar de llenarte de amargura a causa de las desilusiones, echa mano de las Escrituras. En lugar de dejar que el resentimiento afecte tu actitud, acude a las Escrituras y deja que Dios te muestre cómo cambiarla. No permitas que las experiencias negativas te dejen mal sabor de boca. ¿Quién estaba en peligro en el relato de la olla? “Los hijos de los profetas”, hombres con gran potencial a quienes Dios quería usar. ¿Cómo puedes mantener un corazón recto y proteger tu futuro?

Jesús nos da la respuesta: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Juan 15:3).

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