¿Cómo tener éxito en los negocios según la palabra de Dios?. Parte 3

“…NO PODÍAN HABITAR EN UN MISMO LUGAR” (Génesis 13:6)

Abraham y Lot comenzaron su vida laboral juntos. Pero luego surgió un problema:

“…Sus posesiones eran muchas y no podían habitar en un mismo lugar. Hubo contienda entre los pastores del ganado…” (Génesis 13:6-7).

Entonces le dijo Abraham a su sobrino: “...Te ruego que te apartes de mí. Si vas a la mano izquierda, yo iré a la derecha…” (v.9).

De este episodio se desprende una enseñanza muy valiosa:

Tal vez haya personas que pertenezcan a tu vida pasada; sin embargo eso no significa que tengan que seguir todo el camino contigo.

Cuando tenemos recuerdos excelentes de los comienzos de cualquier proyecto, es difícil aceptar la realidad de que ese tiempo ya pasó y no volverá.

¿Significa que tú estás en lo cierto y los otros están errados? No; sólo es un indicio de que las dos partes tenéis destinos diferentes.

Si no captas eso, aquellos que un día te impulsaron podrán llegar a ser un lastre que te impida avanzar.

Sucede a veces que los dones y las capacidades de alguien llegan a su tope, y por mucho que trates de ayudarlos para que mejoren, no lo van a hacer.

Cuando ocurre eso en el campo laboral, tus perspectivas se deterioran y pierdes el ritmo.

Algunas de las personas que quieres que te acompañen, no deberían hacerlo si no comparten tu pasión por algo; ellos tienen su propio llamado.

Si te percatas de ello a tiempo, te ahorrarás muchos dolores de cabeza.

Se cuenta de un hombre que dejó este mensaje en su contestador:

“No estoy disponible en estos momentos. Estoy haciendo algunos cambios en mi vida. Por favor deja tu mensaje después de la señal. Si no te devuelvo la llamada, tú eres uno de los cambios.”

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