intimidad-con-Dios-3“UNA COSA HE DEMANDADO AL SEÑOR, ÉSTA BUSCARÉ” (Salmo 27:4)

La Intimidad con Dios – Parte 3

Para descubrir las bendiciones de tener intimidad con Dios, debes:

(1) Buscar “ese momento” tan especial para estar con Él, sin interrupciones.

David decía: “De madrugada te buscaré” (Salmo 63:1b). A menos que empieces el día con Dios, es poco probable que llegues a una relación más íntima con Él. Necesitas apartar un tiempo y un lugar donde puedas leer y escribir cómodamente, pensar, estudiar, hablar con el Señor en voz alta, y llorar si hace falta.

(2) Saborear lo que te diga.

Recíbelo como alimento, como un tesoro, como una carta de amor. Recuerda, estás leyendo con el fin de encontrarte con ese Alguien. Tu meta no es obtener información, sino intimidad. Medita lo que has leído. Deja que penetre en lo más profundo de tu ser. Espera a que el Señor se relacione contigo.

(3) Hablar y escuchar a una Persona, no a una fuerza invisible.

Tratamos a Dios como si fuera algo místico que está “ahí fuera”. No, Él quiere que le hables como lo harías a un amigo; quiere escuchar tus peticiones, tus preocupaciones y tu agradecimiento. Adelante, arriésgate a ser sincero con Él, y espera su revelación a cambio. No te apresures; tómate el tiempo que necesites para estar a solas con Él. Búscalo hasta que lo encuentres.

(4) Escribir y guardar tus experiencias

Que no sea un diario ni un intento de escribir una obra literaria, sino unos apuntes de tu caminar personal con Dios. Comparte con Él tus decepciones.

Pídele su sabiduría. Deja tus peticiones abiertas hasta que recibas dirección. Mantente al tanto de sus respuestas. Estas costumbres sencillas se llaman “disciplinas” porque requieren un esfuerzo, pero la recompensa vale la pena.

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