las-cosas-de-Dios-BibliaHacer las cosas de Dios

“…CADA UNO SOMETA A PRUEBA SU PROPIA OBRA…” (Gálatas 6:4)

Te pasarás la vida haciendo tus propias cosas o las de Dios. Para comprender cuál es cuál, toma en consideración tu corazón y tu personalidad. Pablo advirtió: “…cada uno someta a prueba su propia obra y… cargará con su propia responsabilidad” (Gálatas 6:4).

Pregúntate cosas como: ‘¿Qué es lo que realmente me gusta hacer?’. ‘¿Cuándo me siento más animado?’. ‘¿Qué es lo que estoy haciendo cuando pierdo la noción del tiempo?’. ‘¿Me gusta la rutina o la variedad?’. ‘¿Prefiero servir en equipo o por mi cuenta?’. ‘¿Soy introvertido o extrovertido?’. ¿Soy más bien un pensador o sentimental?’. ‘¿En qué disfruto más, en competir o en cooperar?’.

Examina las experiencias de tu vida y extrae las lecciones que has aprendido. Revisa tu vida y piensa en como te ha moldeado. Escucha:

“Comprended hoy… vuestros ojos han visto todas las grandes obras que el Señor ha hecho” (Deuteronomio 11:2,7). Las experiencias olvidadas son inútiles; por esta razón es bueno que tengas un diario espiritual. Pablo escribió: “¿Tantas cosas habéis padecido en vano? Si es que realmente fue en vano” (Gálatas 3:4). Raramente vemos el propósito de Dios en el dolor o el fracaso mientras está sucediendo. Sólo con una visión retrospectiva comprendemos cómo Dios quiso que el problema nos moldease para bien.

Ya que Él sabe lo que es mejor para nosotros, deberíamos aceptar con agradecimiento el modo en que nos ha formado. Fuiste diseñado para un propósito, de manera que no deberías rechazarlo o sentirte resentido. En vez de esto, ¡celebra quien eres y disfruta cada día de tu vida!