¿Amando Por Razones Equivocadas?

¿Amando Por Razones Equivocadasí

Sólo porque estás enamorado no significa que estás enamorado con la persona correcta, o que Dios se agrada de esa relación.

Por Susie Shellenberger

Laura era una buena estudiante. Se sentaba en la segunda fila, en el tercer asiento contando desde atrás en la clase de inglés en la que yo enseñaba. Aunque ella tenía muchos amigos, no salía mucho. A veces le era difícil quedarse despierta en mi clase debido a su trabajo de repartidora de diarios.

Todos los días de la semana, Laura se levantaba alrededor de las 3:30 de la mañama. Mientras el resto del mundo seguía durmiendo y soñando con roscas cubiertas de azúcar, rellenas de chocolate, ella estaba enrollando diarios, cargándolos en su auto y comenzando su reparto.

Conoció a Oscar, un alumno de quinto año, por un amigo en común. Después de ser amigos por unos meses, comenzaron a salir. Algunas semanas más tarde, él perdió su empleo. Laura habló a su jefe y ayudó a Ocar a conseguir un reparto de diarios de madrugada.

Un camino peligroso

Debido a que sus trayectos eran cercanos el uno del otro, decidieron trabajar juntos. Cada mañana se encontraban a las 3:45, enrollaban los diarios, los cargaban en el auto de Oscar y repartían las últimas noticias. Usualmente terminaban alrededor de las 5:15. A medida que su relación se profundizaba, Oscar comenzó a llegar a casa con Laura después del reparto y a dormir en el sofá de abajo mientras ella subía a acostarse.

Podés imaginar cuánto tiempo duró esto, ¿no es cierto? Pocas semanas después, mientras el resto de la familia seguía durmiendo, Oscar y Laura estaban en la cama tratando de dormir un poco hasta que sonara la alarma a las 6:30 para ir al colegio.

Y podés imaginar cuánto tiempo duró sólo dormir juntos, ¿no es cierto? Pocas semanas después, ambos perdieron su virginidad. Fue tan fácil, tan cómodo. Además, ella pensó ¡Lo amo! Quiero pasar el resto de mi vida con Oscar. Y él me ama. ¿Por qué no hacer el amor con él?

¿Cómo se veía el futuro?

Aunque asistían a distintos colegios, encontraron una forma de estar juntos más tiempo. Ambos profesaban ser cristianos, pero Laura no era de un hogar cristiano, y su relación con Cristo se parecía más a una vuelta en montaña rusa que a otra cosa. Ella comenzó a asistir a la iglesia de Oscar.

El año anterior, Oscar había estado orando para ser un líder de jóvenes. “Realmente quiero hacer algo para Dios”, había dicho. “Creo que el Señor me está llamando al trabajo con jóvenes”.

Laura estaba emocionada por su llamado, aun cuando significara que él tendría que ir a una seminario cristiano a una hora de distancia de donde ellos vivían. Él prometió que estarían en continuo contacto en el quinto año de Laura, y luego ella planeó estudiar en la Universidad el año siguiente.

Oscar fue a la seminario y cumplió su promesa. Llegaba a casa varios fines de semana ese primer semestre, y Laura lo visitaba. Su relación sexual continuó.

Al finalizar ese primer semestre del quinto año, Laura me dijo que estaban comprometidos. “Nos casaremos después de mi graduación”, dijo ella.

Le rogué que esperara al menos otro año. No hubo forma. Quería casarse lo más pronto posible. “Estamos enamorados”, seguía diciendo. “Estamos enamorados. No tenemos que esperar”.

“Pero va a ser difícil pagar los gastos del seminario, el alquiler de un departamento y otras cosas más”, continué diciendo. “¿Qué hay de malo en esperar un año?”

“¡No, estamos enamorados!”, insistió.

En secreto, quería saber si ella estaba realmente enamorada, o si estaba sólo enamorada del amor. Laura se moría por salir de su casa. Vivía en un ambiente hostil, sin recibir ningún apoyo de sus padres y peleando constantemente con ambos. Oscar obviamente estaba llenando un vacío en su vida. Él la hacía sentir especial, amada e importante.

“Nada va a cambiar”, me aseguró. “Oscar va a seguir preparándose para el ministerio juvenil, y yo seré artista”.

¿Es este el futuro que planeamosí

Bueno, ellos se casaron inmediatamente después de la graduación de Laura. Y aun cuando ella dijo que esto no sucedería, Oscar no regresó al seminario. Habían muchas cuentas que pagar. Ella tomó algunas clases en una facultad local hasta que se enteró que estaba embarazada.

Después del nacimiento de Cristina, ninguno de los dos regresó a la facultad. Ahora habían tres bocas que alimentar. Necesitaban un departamento más grande. Oscar siempre estaba cansado, y eso era comprensible. Él trabajaba mucho en una empresa constructora. Cuando regresaba a casa de noche, estaba muy agotado como para hacer que alguien se sintiera especial. Todo lo que podía hacer era ducharse y dormir, para volverse a levantar al día siguiente y hacer lo de siempre.

Algunos años han pasado, y Oscar sigue trabajando mucho en el mismo empleo. Ahora Laura quiere saber qué pasó con sus sueños de ser una artista. ¿Su matrimonio? Oscar conoció a una chica que era como Laura acostumbraba a ser: Ella era divertida, extrovertida y lo hacía reír. Tuvieron una aventura amorosa. Y sí, el matrimonio se fue a pique.

Hablemos: ¿Estaban Oscar y Laura realmente enamoradosí ¿O estaban sólo enamorados del amor? Es muy fácil enamorarse de una idea. Queremos suponer que la persona que nos hace sentir importante, amada y especial encajará perfectamente en nuestros sueños y que Dios bendecirá nuestra unión para vivir felices para siempre.

Pero sólo porque estamos enamorados no necesariamente significa que estamos enamorados de la persona con la que estamos saliendo. Y aun si estamos enamorados de la persona con la que estamos saliendo, eso no significa que estamos enamorados con la persona correcta, o que Dios se agrada de esa relación.

Con frecuencia, especialmente los que no han salido mucho, se enamoran del amor

¿Cómo podemos saber la diferencia? Aquí están algunas preguntas clave para pensar que te ayudarán a descubrirlo.

1) ¿Es esta la persona específica con la que quiero pasar el resto de mi vida, o simplemente quiero casarme?

2) ¿Estoy pensando: Él me hará feliz. Este chico es todo lo que quería? (¡Despertá! El Príncipe Azul sólo existe en los cuentos).

3) ¿Hay razones por las que quiero estar con él aparte de querer estar juntosí En otras palabras, ¿estoy ansiosa por irme de casa? ¿Quiero dejar de estar bajo la autoridad de mis padresí

4) ¿Por qué es esta la persona correcta para mi en lugar de otra?

5) ¿Qué piensan mis padres, líderes de jóvenes o pastor sobre el progreso de la relación?

6) ¿Estoy dispuesta a orar para saber si Dios quiere que esté con esta persona? ¿O pienso que ya sé lo que Él quiere?

(Nota del editor: Laura y Oscar no están orgullosos de su pasado; es por ello que hemos decidido no usar sus verdaderos nombres).

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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