la humildad

Por Abraham Guyon Gil Errasti

 

Dicen las Sagradas Escrituras en Lamentaciones 3:39: ?¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado.?

 

Es SÚPER bueno cuando nos lamentamos de nuestras faltas, es una forma humilde de decirle al Señor que reconocemos que le hemos fallado. Él no desprecia al corazón contrito y humillado, por mucho que este corazón esté sucio y desordenado, y esto lo dijo quien fuera uno de los hombres más fieles al Señor si miramos su vida en conjunto: el Rey David, dulce cantor de Israel. Seguro que en el momento en que el rey David pecó Dios no quería para nada que él le cantara ni le alabara con su arpa. Lo que más impresiona es que David esperó a que Betsabé diera a luz y a que el profeta Natán lo amonestara y corrigiera para reconocer su falta, falta muy grande por cierto: fornicación, adulterio y homicidio. Nos tiembla el corazón cuando pensamos que hubo tanta traición en ese hombre tan recto y digno del favor de Dios. Ahora, la Biblia está llena de arquetipos, o sea, de modelos. ¿Queremos ver un modelo de paciencia?, pues aquí está Job, ¿uno de entrega total?, pues tenemos a Jesús, ¿y otro de amor incondicional?, a Dios el Padre. Pues el modelo por excelencia del hombre pecador que es restaurado no importa su pecado ni su condición no es otro sino David.  Y allí no está por gusto, sino para que veamos al hombre arrepentido que unos segundos después de esta oración sincera (Salmos 51) es perdonado por Dios y recibido en su seno nuevamente como a un hijo pródigo. Cuando decidimos desperdiciar y dilapidar (gastar) lo que el Señor ha puesto en nuestras manos, en nuestra vida, Él nos deja hasta ver cuánto tiempo podemos subsistir solos, recordemos: ?Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí NADA podéis hacer.? (Juan 15:5). Si no hacemos lo posible (y lo imposible) por permanecer en Él, no podremos hacer nada en este mundo por evitar el castigo eterno. Dios sabe cuánto amamos su ley y cuánto nos esforzamos por cumplirla, solo que esto se nos hace en extremo difícil. De ahí que la salvación no es por obras, sino por gracia, por regalo para nada merecido por nosotros, es como decimos: ?de gratisí. Como hijos abortivos nos ha recogido Dios, lo abortado es lo que nadie nunca quiso en ningún momento. Usted y yo somos hijos abortados nacidos al pecado. Él nos toma, nos limpia, pone aliento de vida en nosotros, nos viste y pone su sello en nuestra frente, nos da pan, protección y apoyo y, aún así, nosotros lo olvidamos y preferimos tomar nuestro propio camino, ¿es que acaso nos va a ir mejor? Debiéramos avergonzarnos y llorar. Aquella mujer que enjugó los pies del Señor con sus cabellos y los mojó con sus lágrimas y los ungió con perfume era una pecadora de aquella ciudad (Lucas 7:37,38), él no hubiera preferido otra mujer sino una pecadora, bien pecadora, pero arrepentida hasta la médula. Jesús la perdonó porque ella amó mucho (versículo 47). La enseñanza es que no importa cuán profundo estemos inmersos en el pecado, la duda o la tentación, si nos humillamos Él no nos rechaza.

 

Por otra parte, se nos ha ordenado vestirnos de TODA la armadura de Dios (Efesios 6:11), no que usted tome la espada y yo el escudo y el otro la lanza y aquel la celada o la coraza y así por el estilo; es como el cuento del papá cerdo que envió a sus hijos cerditos a bañarse, y uno se lavó las orejas y el otro la panza y así, hasta que todas las partes corporales anatómicas estuvieron limpias… pero en cuerpos diferentes. ¿Quiere eso decir que estaban limpiosí ¿Estaremos entonces nosotros armados y protegidosí Es más fácil enfrentarse a un enemigo que aunque tiene espada o lanza no está protegido, o a otro que aunque lo está no puede herirnos porque no tiene armas de ataque. Esa misma es la estrategia de Satanás, él buscará siempre nuestro lado débil, sin darnos tiempo a ponernos en guardia. Solo el Espíritu Santo que mora en nosotros nos hace sentir tristes por nuestra condición pecaminosa y es ello lo que nos pone en alerta; es el huésped que se queja porque la habitación no ha sido arreglada y está desordenada, así de igual puede contristarse el Consolador. ?Vestíos de TODA la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.? Asechanza es espionaje, persecución cautelosa. Él nos espía a cada uno de nosotros, nos acusa y persigue con cuidado para que no nos demos cuenta de sus artimañas. Veamos en qué nos estamos descuidando:

 

     ?Estad, pues, FIRMES (es una orden que Dios le da a su ejército, las órdenes se obedecen sin replicar),

     ceñidos vuestros lomos con la VERDAD (?y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres?, Juan 8:32),

     y vestidos con la coraza de JUSTICIA (?Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas [el comer, el beber, el vestir] os serán añadidasí, Mateo 6:33),

     y calzados los pies con el APRESTO (o sea, ?con la alegre prontitud para propagar y anunciar?) del evangelio de la paz.

     Sobre todo, tomad el escudo de la FE (?Pero sin fe es imposible agradar a Diosí , Hebreos 11:6, esta es la principal arma, es la que nunca se puede olvidar tomar), con que podáis apagar los dardos de fuego del maligno.

     Y tomad el yelmo de la SALVACIÓN, y la espada del Espíritu, que es la PALABRA DE DIOS;

     Orando en TODO tiempo con TODA oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con TODA PERSEVERANCIA y súplica por TODOS los santos.?

 

Ha sido Efesios capítulo 6. ¿Qué nos ha faltado? ¿Firmeza, veracidad, justicia, disposición, fe, seguridad de ser salvos, lectura diaria de la Biblia, oración constante, perseverancia? Aquí está la pregunta, solo que cada uno de nosotros puede responderse a sí mismo.

 

Lo dicho arriba no es algo nuevo, solo que a veces, de tan cabeza dura que somos, lo olvidamos, es el afán de esta vida, ¿no es verdad? Dios es grande en misericordia, gracias por eso, o hubiéramos sido del todo consumidos. Él aguantará cuantas ofensas y estupideces cometamos siempre que nuestro arrepentimiento sea sincero, y para ello el dolor es un excelente síntoma, las lágrimas son su signo y juntos conforman el síndrome del arrepentimiento que engloba diversas manifestaciones ?clínicasí, pues no todos nos arrepentimos de igual forma, a unos les toma más tiempo y a otros más cabezazos.

 

No esperemos al grande y terrible Día de Jehová para darnos cuenta de nuestra perdición ni de nuestros tropiezos, estamos a tiempo, el apóstol Pablo nos dice en 2 Corintios 6:2b ?He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación?, y Hebreos 2:3 ?¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande??.

 

-QUE EL SEÑOR NOS LLENE DE SUS BENDICIONES Y MUCHO MÁS-

 

 

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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