¡Papá tengo hambre!

Me lo enviaron y se los comparto, mayor privilegio es dar que recibir.
Pastor Carlos Devetac
 
¡Papá tengo hambre!

Pasaba del medio día, el olor de pan caliente invadía aquella calle, un sol
escaldante invitaba a todos a un refresco. Ricardito no aguantó el olor rico
del pan y dijo:
– ¡¡¡Papá tengo hambre!!!
El padre; Agenor, sin tener un centavo en el bolsillo, caminando desde muy
temprano buscando un trabajo, mira con los ojos mareados al hijo y le pide un
poco más de paciencia…
– Pero papá, ¡desde ayer no comemos nada, tengo mucha hambre, papá!
Avergonzado, triste y humillado en su corazón de padre, Agenor le pide al hijo
esperar en la vereda mientras entra en la panadería que estaba enfrente.
Al entrar se dirige a un hombre en el balcón:
– Señor, estoy con mi hijo de tan sólo 6 años en la puerta, con mucha hambre,
no tengo ninguna moneda, pues salí temprano para buscar un empleo y nada
encontré, le pido que en el nombre de Jesús me dé un pan para que yo pueda
matar el hambre de ese niño, en cambio puedo barrer el piso de su
establecimiento, lavar los platos y vasos, u otro servicio que usted necesite.
A Amaro; el dueño de la panadería le extraña que aquel hombre de semblante
calmo y sufrido, pida comida a cambio de trabajo y pide que llame al hijo…
Agenor toma al hijo de la mano y lo presenta a Amaro, que inmediatamente pide
que los dos se sienten junto al mostrador, donde manda servir dos platos de
comida del famoso PLATO DEL DIA: ARROZ, FRIJOLES, CARNE MOLIDA Y HUEVO.
Para Ricardito era un sueño, comer después de tantas horas en la calle… Para
Agenor, un dolor más, ya que comer aquella comida maravillosa lo hacía recordar
a la esposa y a dos hijos más que quedaron en casa solamente con un puñado de
arroz… Gruesas lágrimas bajaban de sus ojos ya en el primer bocado. La
satisfacción de ver a su hijo devorando aquel plato simple como si fuera un
manjar de los dioses, y el recuerdo de su pequeña familia en casa, fue
demasiado para su corazón tan cansado de más de 2 años de desempleo,
humillaciones y necesidades…
Amaro se aproxima con Agenor y percibiendo su emoción, bromea para relajar:
– ¡Oh, María!!! Tu comida debe estar muy fea… Mira a mi amigo, ¡hasta está
llorando de tristeza de ese plato.
Inmediatamente, Agenor sonríe y dice que nunca comió comida tan apetitosa, y
que agradecía a Dios por tener ese placer…
Amaro pide entonces que el tranquilice su corazón, que almorzase en paz y
después conversarían acerca del trabajo…
Más confiadamente, Agenor seca las lágrimas y empieza a almorzar, ya que su
hambre ya estaba en las espaldas…
Después del almuerzo, Amaro invita Agenor para conversar en los fondos de la
panadería, donde había un pequeño escritorio… Agenor cuenta entonces que hace
más de 2 años había perdido el empleo y desde entonces, sin una especialidad
profesional, sin estudios, estaba viviendo de pequeñas “chambas aquí y allí”,
pero que hace 2 meses no recibía nada…
Amaro resuelve entonces contratar Agenor para servicios generales en la
panadería, y le prepara al hombre una canasta básica con alimentos para por lo
menos 15 días…
Agenor con lágrimas en los ojos agradece la confianza de aquel hombre y marca
para el día siguiente su inicio en el trabajo…
Al llegar a casa con toda aquella cantidad Agenor es un nuevo hombre. Sentía
esperanzas, sentía que su vida tomaría nuevo impulso… Dios le estaba abriendo
más que una puerta, era toda una esperanza de días mejores…
Al día siguiente, a las 5 de la mañana, Agenor estaba en la puerta de la
panadería ansioso de iniciar su nuevo trabajo… Amaro llega luego y sonríe
para aquel hombre que ni él sabía por qué estaba ayudando…
Tenían la misma edad, 32 años, e historias diferentes, pero algo dentro de él
lo llamaba para ayudar a aquella persona… Y, no se equivocó. Durante un año,
Agenor fue el más dedicado trabajador de aquel establecimiento, siempre honesto
y extremadamente celoso con sus deberes…
Cierto día, Amaro llama Agenor para una charla y habla de la escuela que abrió
lugares para la alfabetización de adultos a una cuadra arriba de la panadería,
y que él tenía interés que Agenor estudiara. Agenor nunca se olvidó de su
primer día de clase: la mano trémula en las primeras letras y la emoción de la
primera carta…
Doce años se pasan desde aquel primer día de clases…
Vamos a encontrar al Dr. Agenor Baptista de Medeiros, abogado, abriendo su
oficina a su cliente, y después a otro, y después a otro más… Al medio día él
baja para un café en la panadería del amigo Amaro, que queda impresionado en
ver al antiguo empleado” tan elegante en su primer traje…
Diez años se pasan, y ahora el Dr. Agenor Baptista, ya con una clientela que
mezcla los más necesitados que no pueden pagar, y los más adinerados que pagan
muy bien; decide crear una institución que ofrece a los desvalidos de la
suerte, que andan por las calles, personas desempleadas y carenciados de todo
tipo, un plato de comida diariamente a la hora del almuerzo… Más de 200
comidas se
sirven diariamente en aquel lugar administrado por su hijo, el ahora
nutricionista Ricardo Baptista…
Todo cambió, todo pasó, pero la amistad de aquellos dos hombres, Amaro y Agenor
impresionaba a todos los que conocían un poco de la historia de cada uno…
Cuentan que a los 82 años los dos fallecieron el mismo día, casi en la misma
hora, muriendo plácidamente con una sonrisa del deber cumplido…
Ricardito, el hijo, mandó gravar delante de la “Casa del Camino”, que su padre
fundó con tanto cariño:

“Un día yo tuve hambre, y me alimentaste.
Un día yo estaba sin esperanzas y me diste un camino.
Un día me desperté solo, y me diste a Dios, y eso no tiene precio.
¡Qué Dios habite en tu corazón y alimente tu alma!
¡Y que te sobre el pan de la misericordia para extender a quien necesita!”
(Historia verídica)

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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