Habla con Dios

Deberías intentar orar un rato cada mañana, temprano, antes decomenzar tu jornada, pidiéndole al Señor ayuda, dirección y guía.Apenas te levantes, antes que nada, habla con Dios.

Recibe Sus instrucciones para el día y te sorprenderás al ver que resuelve muchosproblemas antes siquiera de que comience el día, si simplemente leescuchas.
Pero si te sumerges en todos tus problemas, preocupaciones ytareas cotidianas sin detenerte a hablar con el Señor y recibir Susinstrucciones, serás como un músico que quisiera dar un concierto antesde afinar su instrumento. Comienza el día con la Palabra de Dios y laoración y ponte primero en armonía con el Señor.

Jamás pienses que “orar es muy difícil”, o que “no tienes tiempode orar” Cuanto más cargado se presente el día, más razón tendrás paraorar, y más tiempo deberías dedicarle. Si pasas un poco más de tiempoen oración, descubrirás que después no te lleva tanto tiempo realizartus tareas, porque si tu día se sostiene en la oración hay menosposibilidades de que sea un fracaso. Es así de sencillo!